El economista jefe de Nordea, Helge J. Pedersen, sostiene que el rápido aumento del gasto en defensa en Europa representa una expansión fiscal histórica que puede apoyar el PIB a corto plazo, pero que eleva los riesgos a medio plazo. Destaca la investigación del FMI sobre multiplicadores, deuda e inflación, y señala que la inversión en defensa dirigida y de alta tecnología podría mejorar la productividad y la competitividad con el tiempo.
"Después de décadas de presupuestos de defensa en declive, el mundo ha entrado ahora en una nueva era de rearme. La guerra en Ucrania, la creciente rivalidad entre grandes potencias y la incertidumbre sobre las garantías de seguridad de EE.UU. han elevado notablemente el gasto en defensa en Europa."
"Históricamente, el aumento del gasto en defensa ha funcionado como un estímulo fiscal clásico. Cuando el Estado contrata a más soldados, compra armas, construye cuarteles o invierte en ciberdefensa, crea actividad en la industria y el mercado laboral."
"Precisamente por eso el FMI advierte sobre las consecuencias a medio plazo. Cuando el gasto en defensa aumenta rápidamente, suele ocurrir a través de déficits presupuestarios mayores."
"Al mismo tiempo, existe un riesgo latente de que el rearme conduzca tanto a una mayor inflación como a tipos de interés más altos. Por ello, el FMI enfatiza que el aumento del gasto en defensa suele impulsar temporalmente los precios, especialmente en economías con una utilización de la capacidad ya elevada."
"No obstante, el rearme de Europa también puede convertirse en un catalizador para una nueva política industrial y el crecimiento futuro. Muchos gobiernos ahora quieren fortalecer la producción europea de municiones, IA, satélites, ciberdefensa y tecnologías avanzadas."
(Este artículo fue creado con la ayuda de una herramienta de Inteligencia Artificial y revisado por un editor.)