El Banco de Inglaterra (BoE) mantuvo las tasas sin cambios en el 3.75%, pero a diferencia de una pausa pasiva, esto se enmarcó como una elección de política deliberada y activa.
La decisión en sí era ampliamente esperada, pero la votación dividida de 8–1, con un miembro presionando por una subida de tasas (H. Pill), señaló inmediatamente una inclinación más agresiva bajo la superficie. Los responsables de las políticas claramente están cada vez más preocupados por las perspectivas de inflación, especialmente a medida que los precios más altos de la energía comienzan a repercutir en la economía.
El Gobernador Andrew Bailey dejó claro que el entorno actual presenta un difícil equilibrio. De hecho, la política monetaria no puede prevenir el impacto inicial de los precios globales más altos de la energía, pero debe asegurar que estos choques no se incrusten en los salarios y en el comportamiento más amplio de fijación de precios.
Además, ese riesgo de efectos de segunda ronda estuvo en el centro del mensaje. Aunque aún incierto, Bailey enfatizó que esperar evidencia definitiva sería un error, señalando efectivamente que el banco central está preparado para actuar de manera preventiva si es necesario.
Al mismo tiempo, el BoE no se está apresurando a un mayor endurecimiento. En cambio, está utilizando su postura actual, y crucialmente, la decisión de no recortar las tasas como se esperaba anteriormente, como una forma de contrarrestar las presiones inflacionarias. En ese sentido, la política ya está haciendo más trabajo del que podría sugerir la decisión principal.
Las perspectivas, sin embargo, siguen dependiendo en gran medida de los precios de la energía, particularmente a la luz de la crisis en curso en Oriente Medio. Cuanto más persista el choque actual, mayor será el riesgo tanto para la inflación como para el crecimiento, dejando a los responsables de las políticas navegando por un camino estrecho e incierto.

Esta no fue una pausa moderada. El BoE está manteniendo activamente su posición, rechazando las expectativas de recorte de tasas y manteniendo viva la opción de un mayor endurecimiento si las presiones inflacionarias se amplían.
El Banco de Inglaterra (BoE) decide la política monetaria del Reino Unido. Su principal objetivo es lograr la estabilidad de los precios, es decir, una tasa de inflación constante del 2%. Su instrumento para lograrlo es el ajuste de las tasas básicos de préstamo. El BoE fija el tipo al que presta a los bancos comerciales y al que los bancos se prestan entre sí, determinando el nivel de los tipos de interés en la economía en general. Esto también influye en el valor de la Libra esterlina (GBP).
Cuando la inflación supera el objetivo del Banco de Inglaterra, éste responde subiendo los tipos de interés, lo que encarece el acceso al crédito para los ciudadanos y las empresas. Esto es positivo para la Libra esterlina, ya que unos tipos de interés más altos hacen del Reino Unido un lugar más atractivo para que los inversores mundiales inviertan su dinero. Cuando la inflación cae por debajo del objetivo, es señal de que el crecimiento económico se está ralentizando, y el Banco de Inglaterra considerará la posibilidad de bajar los tipos de interés para abaratar el crédito con la esperanza de que las empresas pidan prestado para invertir en proyectos que generen crecimiento, lo que es negativo para la Libra esterlina.
En situaciones extremas, el Banco de Inglaterra puede aplicar una política denominada Quantitative Easing (QE). El QE es el proceso por el cual el BoE aumenta sustancialmente el flujo de crédito en un sistema financiero atascado. El QE es una política de último recurso cuando la bajada de los tipos de interés no logra el resultado necesario. El proceso de QE implica que el Banco de Inglaterra imprima dinero para comprar activos, normalmente bonos del Estado o bonos corporativos con calificación AAA, de bancos y otras instituciones financieras. El QE suele traducirse en un debilitamiento de la Libra esterlina.
El endurecimiento cuantitativo (QT) es el reverso del QE, y se aplica cuando la economía se está fortaleciendo y la inflación empieza a subir. Mientras que en el QE el Banco de Inglaterra (BoE) compra bonos del Estado y de empresas a las instituciones financieras para animarlas a conceder préstamos, en el QT el BoE deja de comprar más bonos y deja de reinvertir el principal que vence de los bonos que ya posee. Suele ser positivo para la Libra esterlina.