Tras una caída del 2,06%, el S&P 500 experimentó un sólido repunte. ¿Cómo evolucionará su tendencia en el futuro?
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Insights - El S&P 500 cerró ayer con un avance del 1,16%, impulsado por la relajación de las tensiones arancelarias tras las declaraciones de Trump sobre Groenlandia y por el repunte del sector tecnológico, favorecido por la mejora de perspectivas de Citi para los fabricantes de chips de memoria. El índice se enfrenta ahora a una resistencia clave en los 6.900 puntos, manteniendo un soporte principal en la zona de los 6.800 puntos.
¿Cuál es la evolución del precio del S&P 500?
Tras la caída del 2,06% registrada el martes 20 de enero, el índice S&P 500 experimentó un sólido repunte ayer, 21 de enero, con un avance del 1,16% que lo situó en una cotización de cierre de 6.875,62 puntos. Esta subida permitió recuperar gran parte del terreno perdido durante la drástica liquidación de la sesión previa.
Dicha liquidación, ocurrida el 20 de enero, había representado la peor caída diaria del índice en meses. El S&P 500 cerró ese día en 6.796,86 puntos, con un descenso del 2,06%, un retroceso impulsado por tres factores clave: en primer lugar, la incertidumbre geopolítica derivada de las declaraciones de la administración estadounidense sobre posibles aranceles y la presión diplomática en torno a Groenlandia, lo que desencadenó un movimiento de "fly-to-safety" (búsqueda de refugio); en segundo lugar, un pánico en el sector tecnológico, donde el Nasdaq lideró las pérdidas con una caída del 2,12%, arrastrando a los componentes de gran capitalización; y finalmente, un pico de volatilidad, reflejado en un repunte superior al 26% del índice VIX, que señaló un incremento súbito en la aversión al riesgo.
En marcado contraste con la venta generalizada del martes, la sesión del miércoles abrió al alza en los 6.810,71 puntos y, tras tocar un mínimo intradía cerca de los 6.805, repuntó con fuerza impulsado por una intensa presión compradora. Este movimiento reflejó un notable apetito por el riesgo en la zona de los 6.800 puntos y permitió al índice alcanzar un máximo intradía de 6.910,39 puntos. El repunte fue motivado principalmente por la relajación de las tensiones previas y la entrada de capital en niveles de soporte clave. Sectores previamente castigados, como el tecnológico y el de consumo no esencial, lideraron las ganancias, con acciones de semiconductores y software recuperándose entre un 1,5% y un 2%.
Esta recuperación del el índice S&P 500 fue impulsada principalmente por dos factores clave: la distensión de las tensiones geopolíticas y el sólido desempeño de sectores estratégicos que reactivó la confianza del mercado.
Distensión en la situación de Groenlandia y las amenazas arancelarias. Ayer, durante su discurso en Davos, el presidente Trump declaró explícitamente que no recurriría al uso de la fuerza para la adquisición de Groenlandia. Estas declaraciones mitigaron significativamente el temor del mercado a una guerra comercial a gran escala o a una escalada en los conflictos geopolíticos, catalizando un repunte en el sentimiento de apetito por el riesgo.
Revisiones al alza en las perspectivas del sector de hardware tecnológico por parte de instituciones financieras. Citibank elevó las estimaciones de beneficios y los precios objetivo de varios gigantes del almacenamiento de datos (como SanDisk, entre otros). Esto fortaleció la confianza de los inversores en el segmento de infraestructura de IA, proporcionando un soporte fundamental para el índice general.
¿Es un buen momento para comprar el S&P 500 ahora?
Desde una perspectiva técnica, el nivel de los 6.800 puntos se ha confirmado como un soporte clave, tanto psicológico como técnico. En el lado de la resistencia, el índice aún se mantiene un 1,46% por debajo de su máximo histórico de 6.977,27 puntos, registrado el 12 de enero. De cara a retomar la tendencia alcista, el nivel de los 6.900 puntos se erige ahora como la primera barrera técnica que el mercado necesita consolidar.
El sentimiento de los inversores se mantiene dividido. Por un lado, herramientas estadísticas históricas —como el indicador Turn of the Year— sugieren con una probabilidad del 95% que 2026 será un año alcista, tras el sólido inicio de enero. Por otro, los factores macroeconómicos presentan desafíos:
Política Monetaria: El mercado está asimilando la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin cambios, ante una inflación que persiste ligeramente por encima del objetivo del 2%.
Resultados Corporativos: La temporada de resultados del cuarto trimestre de 2025 continúa desarrollándose. Algunas sorpresas positivas en beneficios, como las reportadas por empresas del sector energético, han contribuido a estabilizar el ánimo del mercado este miércoles.
Aunque el S&P 500 ha logrado contener la liquidación desencadenada por el episodio de volatilidad del 20 de enero, y su cierre en 6.875,62 puntos refleja un proceso de estabilización, esto aún no implica una reversión total de la cautela. La volatilidad actual del mercado sigue estando ampliamente influenciada por los discursos de política. A pesar del fuerte repunte observado ayer, el mercado mantiene un estado de alerta ante la persistente incertidumbre geopolítica.
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