El USD/MXN estableció un máximo diario en 17.3847, encontrando vendedores que llevaron la paridad a un mínimo del día en 17.2656. Al momento de escribir, el precio del Dólar estadounidense se negocia en 17.2678, cayendo un 0.26% en la sesión del jueves.
La discusión en las últimas minutas del Banco de México se concentró en el conflicto bélico en Medio Oriente, destacando los riesgos inflacionarios al alza. En su más reciente decisión, la autoridad monetaria decidió recortar 25 puntos básicos la tasa de interés, ubicándola en 6.50%, señalando que el ciclo de flexibilización monetaria había terminado.
La mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno consideraron que la trayectoria de la inflación permanece sesgada hacia al alza. Agregaron que la actividad económica en México se contrajo más de lo esperado durante el primer trimestre.
El subgobernador, Jonathan Heath, apuntó que el margen estrecho para más recortes, así como una incertidumbre elevada, justificaron una pausa.
Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEG) dio a conocer que las ventas minoristas se ubicaron en un 2.9% interanual en marzo, cifra menor al 3.1% previo y previsto, decepcionando así, las previsiones de los analistas.
De acuerdo con Al-Arabiya, un borrador final de un acuerdo entre Washington y Teherán se ha completado apoyados por la mediación de Pakistán, por lo que un anuncio formal podría efectuarse en cuestión de horas.
Los detalles incluirían un alto al fuego inmediato, así como compromisos de ambas partes de atacar infraestructuras y el libre tránsito por el Estrecho de Ormuz.
En este contexto, el Peso mexicano amplía sus ganancias, mientras que el USD/MXN retrocede un 0.26%, llegando a un mínimo del día en 17.2656.
El USD/MXN formó una resistencia en 18.1651, máximo del 31 de marzo. La siguiente resistencia clave está en 18.5302, punto pivote del 24 de noviembre en convergencia con el retroceso al 23.6% de Fibonacci. Al sur, el soporte más cercano se encuentra en 17.0865, mínimo del 18 de febrero.
El Peso mexicano (MXN) es la moneda más comercializada entre sus pares latinoamericanas. Su valor está ampliamente determinado por el desempeño de la economía mexicana, la política del banco central del país, la cantidad de inversión extranjera en el país e incluso los niveles de remesas enviadas por los mexicanos que viven en el extranjero, particularmente en los Estados Unidos. Las tendencias geopolíticas también pueden afectar al MXN: por ejemplo, el proceso de nearshoring (o la decisión de algunas empresas de reubicar la capacidad de fabricación y las cadenas de suministro más cerca de sus países de origen) también se considera un catalizador para la moneda mexicana, ya que el país se considera un centro de fabricación clave en el continente americano. Otro catalizador para el MXN son los precios del petróleo, ya que México es un exportador clave de la materia prima.
El objetivo principal del banco central de México, también conocido como Banxico, es mantener la inflación en niveles bajos y estables (en o cerca de su objetivo del 3%, el punto medio de una banda de tolerancia de entre el 2% y el 4%). Para ello, el banco establece un nivel adecuado de tasas de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, Banxico intentará controlarla subiendo las tasas de interés, lo que encarece el endeudamiento de los hogares y las empresas, enfriando así la demanda y la economía en general. Las tasas de interés más altas son generalmente positivas para el Peso mexicano (MXN), ya que conducen a mayores rendimientos, lo que hace que el país sea un lugar más atractivo para los inversores. Por el contrario, las tasas de interés más bajas tienden a debilitar el MXN.
La publicación de datos macroeconómicos es clave para evaluar el estado de la economía y puede tener un impacto en la valuación del peso mexicano (MXN). Una economía mexicana fuerte, basada en un alto crecimiento económico, un bajo desempleo y una alta confianza es buena para el MXN. No solo atrae más inversión extranjera, sino que puede alentar al Banco de México (Banxico) a aumentar las tasas de interés, en particular si esta fortaleza se acompaña de una inflación elevada. Sin embargo, si los datos económicos son débiles, es probable que el MXN se deprecie.
Como moneda de mercado emergente, el Peso mexicano (MXN) tiende a subir durante períodos de riesgo, o cuando los inversores perciben que los riesgos generales del mercado son bajos y, por lo tanto, están ansiosos por participar en inversiones que conllevan un mayor riesgo. Por el contrario, el MXN tiende a debilitarse en momentos de turbulencia del mercado o incertidumbre económica, ya que los inversores tienden a vender activos de mayor riesgo y huir a los refugios seguros más estables.