El USD/CLP reaccionó al alza desde mínimos no vistos desde 30 de septiembre de 2024 en 896.65, atrayendo compradores que impulsaron la paridad a un máximo del día en 906.85. En estos momentos, el USD/CLP cotiza en 900.22, ganando un 0.65% el día de hoy.
El USD/CLP opera en terreno positivo el día de hoy, visitando máximos del 30 de diciembre de 2025 en 906.85, rebotando desde mínimos no vistos desde el 30 de septiembre de 2024 en 896.65, terminando así, con una racha de dos sesiones consecutivas en zona de pérdidas.
A la par, el precio del cobre presenta una ligera pérdida de un 0.02% en el día, consolidándose dentro del rango operativo del 31 de diciembre en 5.7102$ por libra.
En otro frente, el Indicador Mensual de Actividad Económica de Chile (IMACEC) registró un aumento de un 1.2% en noviembre situándose por debajo del 2.3% previsto por el consenso de analistas y del 2.2% registrado en el periodo anterior.
Por otro lado, el PMI manufacturero de Estados Unidos publicado por S&P Global se ubicó en 51.8 puntos en diciembre, cumpliendo con las proyecciones del mercado e igualando la cifra del mes previo.
Tras este resultado, el Índice del Dólar (DXY) avanza un 0.16% en la última jornada de la semana, llegando a máximos del 31 de diciembre de 2025 en 98.50.
En este sentido, la desaceleración económica de Chile reflejada en el IMACEC junto con el reciente repunte del Dólar estadounidense han contribuido al deslizamiento de corto plazo en el Peso chileno, en tanto que el USD/CLP sube un 0.65%, manteniéndose en máximos de dos jornadas en 906.85.
El USD/CLP formó un soporte de corto plazo en 900.90, dado por el mínimo del 26 de diciembre. Al alza, la resistencia más cercana se encuentra en 942.65, máximo del 24 de noviembre en convergencia con el promedio móvil exponencial de 34 periodos. La siguiente zona de resistencia importante está en 966.67, punto pivote del 29 de septiembre.
Gráfico diario del USD/CLP

El Dólar estadounidense (USD) es la moneda oficial de los Estados Unidos de América, y la moneda "de facto" de un número significativo de otros países donde se encuentra en circulación junto con los billetes locales. Según datos de 2022, es la divisa más negociada del mundo, con más del 88% de todas las operaciones mundiales de cambio de divisas, lo que equivale a una media de 6.6 billones de dólares en transacciones diarias. Tras la Segunda Guerra Mundial, el USD tomó el relevo de la libra esterlina como moneda de reserva mundial.
El factor individual más importante que influye en el valor del Dólar estadounidense es la política monetaria, que está determinada por la Reserva Federal (Fed). La Fed tiene dos mandatos: lograr la estabilidad de precios (controlar la inflación) y fomentar el pleno empleo. Su principal herramienta para lograr estos dos objetivos es ajustar las tasas de interés. Cuando los precios suben demasiado deprisa y la inflación supera el objetivo del 2% fijado por la Fed, ésta sube los tipos, lo que favorece la cotización del dólar. Cuando la Inflación cae por debajo del 2% o la tasa de desempleo es demasiado alta, la Fed puede bajar las tasas de interés, lo que pesa sobre el Dólar.
En situaciones extremas, la Reserva Federal también puede imprimir más dólares y promulgar la flexibilización cuantitativa (QE). La QE es el proceso mediante el cual la Fed aumenta sustancialmente el flujo de crédito en un sistema financiero atascado. Se trata de una medida de política no convencional que se utiliza cuando el crédito se ha agotado porque los bancos no se prestan entre sí (por miedo al impago de las contrapartes). Es el último recurso cuando es poco probable que una simple bajada de las tasas de interés logre el resultado necesario. Fue el arma elegida por la Fed para combatir la contracción del crédito que se produjo durante la Gran Crisis Financiera de 2008. Consiste en que la Fed imprima más dólares y los utilice para comprar bonos del gobierno estadounidense, principalmente de instituciones financieras. El QE suele conducir a un debilitamiento del Dólar estadounidense.
El endurecimiento cuantitativo (QT) es el proceso inverso por el que la Reserva Federal deja de comprar bonos a las instituciones financieras y no reinvierte el capital de los valores en cartera que vencen en nuevas compras. Suele ser positivo para el dólar estadounidense.