El precio del oro cae un 3,23% desde finales de septiembre por el repunte de los bonos y la fortaleza del dólar

El 1 de octubre, el oro al contado en Londres cerró en 4.177,38 dólares por onza. A partir de ahí, el precio fue descendiendo de forma escalonada. Entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre, la caída acumulada fue del 3,23%. El 7 de octubre, el metal tocó un mínimo de dos meses y, en la sesión asiática del 8 de octubre, rebotó ligeramente hasta los 4.127,40 dólares. En términos comparativos, el precio actual se encuentra claramente por debajo de los máximos de finales de septiembre.
Rendimientos de los bonos y fortaleza del dólar presionan a la baja el precio del oro
El principal lastre para el oro en estas semanas procede del mercado de bonos. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años superó el 5,3% a principios de octubre, mientras que el de 30 años superó el 5,6%. El rendimiento real a 10 años se mantiene por encima del 2,9%. Esta evolución encarece el coste de oportunidad de mantener oro, un activo que no genera intereses.
Un análisis de regresión sitúa en torno al 22% la parte de la caída del oro que puede explicarse por el alza de los tipos reales, lo que lo convierte en el factor identificable más relevante en el episodio bajista actual.
A esto se suma la fortaleza del dólar. El índice del dólar superó con firmeza el nivel de 102 el 5 de octubre, lo que encarece el oro para los compradores fuera de Estados Unidos y añade presión adicional sobre la cotización. La combinación de dólar fuerte y rendimientos al alza deja al oro sin apenas margen para rebotes sostenidos a corto plazo.
Cabe señalar que los datos de empleo de septiembre en Estados Unidos, publicados a principios de octubre, fueron muy inferiores a lo esperado: solo 29.000 nuevos puestos de trabajo frente a los 90.000 previstos, con una tasa de paro que subió al 4,2%. El oro reaccionó al alza de forma inmediata tras el dato, pero devolvió todas las ganancias poco después. Esto indica que, si bien un mercado laboral más débil reduce la urgencia de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal, no es suficiente para revertir el efecto negativo que el entorno de tipos elevados ejerce sobre el metal.
Las expectativas de subida de tipos de la Reserva Federal se moderan, pero no alivian la presión sobre el oro
Las expectativas sobre los tipos de interés de la Reserva Federal han experimentado cambios notables en las últimas semanas. A principios de octubre, el mercado de futuros otorgaba una probabilidad cercana al 45% a una nueva subida de 25 puntos básicos en la reunión de noviembre, frente al 60% que descontaba a mediados de septiembre. Este descenso refleja, en parte, la debilidad del dato de empleo, pero también la persistencia de una inflación que se mantiene por encima del objetivo del 2%. Para el oro, la clave no es tanto la dirección de los tipos como el nivel real de los mismos: mientras el rendimiento real a 10 años siga por encima del 2,9%, el metal carece de un argumento sólido para recuperar posiciones de forma sostenida. Una moderación de las expectativas de subidas alivia la presión, pero no la elimina.
Los grandes bancos dividen sus previsiones del oro entre los 3.750 y los 4.900 dólares
Las principales entidades de inversión mantienen posturas dispares sobre la evolución del oro en el cuarto trimestre.
Bank of America señaló a principios de octubre que su precio medio previsto para el trimestre se sitúa en torno a los 4.000 dólares por onza, y no descarta una caída hasta los 3.750 dólares en un escenario de riesgo.
HSBC también ha recortado su previsión de precio medio para 2026 hasta los 4.490 dólares, argumentando que las expectativas de nuevas subidas de tipos y el alza de los rendimientos de los bonos seguirán pesando sobre la cotización.
En el lado opuesto, Goldman Sachs y UBS mantienen objetivos de precio más elevados para final de año, en 4.900 y 4.600 dólares respectivamente.
El mercado del oro mantiene soportes estructurales pese a la debilidad a corto plazo
A pesar de la debilidad a corto plazo, el mercado del oro conserva algunos elementos de sostén.
La demanda de los bancos centrales sigue siendo relevante: según datos del World Gold Council, los bancos centrales compraron 39 toneladas netas en agosto y acumularon 170 toneladas declaradas en los ocho primeros meses de 2026, con Polonia, China y Uzbekistán como principales compradores.
Una encuesta de UBS Asset Management indica que el 65% de los gestores de reservas encuestados señala la diversificación como motivo principal para mantener oro.
Además, la conferencia anual de la London Bullion Market Association (LBMA), celebrada a principios de octubre, dejó un mensaje de optimismo moderado a medio plazo. La encuesta anual del sector proyecta un precio de 5.013,30 dólares para el próximo año. Uno de los argumentos recurrentes en las discusiones fue que los elevados rendimientos actuales reflejan, en parte, una preocupación creciente por el deterioro fiscal y de deuda de los gobiernos, un factor que a medio y largo plazo podría traducirse en demanda de refugio hacia el oro.
Análisis de la tendencia futura del precio del oro
A 8 de octubre, el soporte técnico inmediato del oro se sitúa en la zona de 4.115-4.120 dólares. Si se pierde ese nivel, la referencia siguiente es la barrera de los 4.000 dólares. Al alza, la primera resistencia aparece en la media móvil de 100 horas, en torno a 4.163 dólares, y por encima de ella, la zona de 4.215 dólares presenta una resistencia más sólida.
El oro sigue moviéndose en un entorno de viento en contra, caracterizado por la combinación de un dólar fuerte y rendimientos elevados de la deuda estadounidense.
Las claves a seguir en las próximas semanas son dos:
Si el impulso al alza de los rendimientos a largo plazo responde a expectativas de tipos o, por el contrario, a una prima de riesgo fiscal; y si el dólar muestra algún signo de agotamiento en su actual tendencia apreciatoria.
¿Qué factores determinan el precio del oro a corto plazo?
Los principales factores son el nivel de los tipos de interés reales, la evolución del dólar, la demanda de los bancos centrales y el contexto geopolítico. Cuando los tipos reales suben, el coste de oportunidad de mantener oro aumenta y su precio tiende a bajar. Un dólar más fuerte también presiona a la baja la cotización, ya que encarece el metal para los compradores fuera de Estados Unidos.
¿Por qué los bancos centrales siguen comprando oro pese a la caída del precio?
La razón principal es la diversificación de reservas. Los bancos centrales buscan reducir su dependencia de activos denominados en dólares y proteger sus reservas frente a riesgos fiscales y geopolíticos. Este tipo de compra responde a una estrategia de medio y largo plazo, no a movimientos de corto plazo, por lo que se mantiene incluso en fases de precio descendente.
¿Qué señales debería seguir un inversor para anticipar un cambio de tendencia en el precio del oro?
Hay dos señales clave. La primera es el rendimiento real del bono estadounidense a 10 años: si baja de forma sostenida, el oro recupera atractivo. La segunda es el índice del dólar: un debilitamiento del dólar suele coincidir con subidas del oro. También conviene vigilar si el alza de los rendimientos a largo plazo responde a expectativas de tipos o a una prima de riesgo fiscal, ya que este segundo caso sería favorable para el oro a medio plazo.
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