El Nasdaq cae un 1,13% tras un PMI más fuerte de lo esperado: la sombra de las tasas vuelve a presionar a la tecnología

El Nasdaq Composite cerró el miércoles 23 de septiembre de 2026 en 26.936,04 puntos, con un descenso de 308,24 puntos, el 1,13%.
Con este retroceso, el índice queda un 1,13% por debajo de su máximo histórico de cierre, los 27.244,28 puntos del martes 22 de septiembre. Pese a la caída, el cierre del día 23 sigue siendo el sexto más alto del año.
En lo que va de 2026, el Nasdaq Composite acumula una subida del 15,89%. El índice se sitúa un 29,53% por encima de su mínimo de 52 semanas, los 20.794,64 puntos registrados el 30 de marzo de 2026.
¿Por qué cayó el Nasdaq?
El miércoles 23 de septiembre de 2026, S&P Global publicó el dato preliminar del PMI compuesto de Estados Unidos de septiembre, que subió a 58.4, su nivel más alto en 62 meses. El dato anterior había sido 56 y el consenso esperaba 56.1. Por componentes, el PMI de servicios pasó de 56.5 a 58.7 y el manufacturero, de 53.9 a 57, ambos en máximos de varios años. Teniendo en cuenta que 50 separa expansión de contracción, una lectura de 58.4 indica que el sector privado estadounidense creció al ritmo más rápido desde julio de 2021.
Lo relevante para el mercado no fue la fortaleza en sí, sino que el dato rompió la narrativa dominante hasta entonces: la idea de que la desaceleración económica obligaría a la Reserva Federal a detener las subidas de tasas o incluso a relajarlas. Un PMI más alto implica que la demanda aguanta lo suficiente como para que las empresas trasladen a los consumidores sus costos crecientes, lo que refuerza la expectativa de una inflación persistente. En otras palabras, un buen dato económico se convirtió en una mala noticia para las acciones.
Tras conocerse el PMI, el mercado de futuros de tasas reajustó posiciones con rapidez. Según la herramienta FedWatch de CME, la probabilidad de que la Fed subiera 25 puntos base en su reunión del 27 al 28 de octubre pasó del 55.4% del día anterior al 73.1%. Una semana antes, esa misma probabilidad era del 48.7%.
A ese reajuste se sumó el discurso de línea dura del gobernador de la Reserva Federal, Michael Barr, pronunciado ese mismo día. Barr afirmó que la Fed "probablemente necesite subir las tasas aún más" para devolver la inflación a su objetivo del 2%, y advirtió que "los riesgos para alcanzar el objetivo de inflación han aumentado". El detalle no es menor: apenas una semana antes, el 17 de septiembre, la Fed ya había subido las tasas 25 puntos base.
El alza de las expectativas de tasas se trasladó de inmediato al mercado de bonos, con ventas generalizadas de deuda del Tesoro y un repunte de los rendimientos. El Tesoro a 10 años subió más de 14 puntos base hasta 5.113%, tras tocar 5.135% en el intradía, su nivel más alto desde julio de 2007, y registró su mayor alza diaria desde abril de 2025. El Tesoro a 2 años, el más sensible a la tasa de política monetaria, llegó a 4.947%, máximo desde mayo de 2024, mientras que el Tesoro a 5 años superó el 5% por primera vez desde 2007.
El mecanismo que conecta este movimiento con la caída de las acciones es el descuento de valoración. El precio de una acción refleja el valor presente de sus flujos de caja futuros; cuanto mayor es la tasa libre de riesgo —referenciada al rendimiento del Tesoro a 10 años—, menor es ese valor presente. Las tecnológicas y los valores de crecimiento concentran sus beneficios esperados en un futuro más lejano, de modo que son los más sensibles a los cambios en las tasas. Con el rendimiento a 10 años rondando el 5.1%, el atractivo relativo de los activos de alta duración se deteriora de forma notable.
Dentro del Nasdaq, los sectores de semiconductores y comunicaciones ópticas registraron los mayores descensos y arrastraron al índice. SanDisk, Corning, Coherent, Ciena y SK Hynix cayeron más del 3%, mientras que Micron Technology perdió más del 2%. El índice de semiconductores de Filadelfia retrocedió 1.5% y cortó una racha de seis sesiones consecutivas al alza.
En conjunto, la caída no reflejó un deterioro de los fundamentos económicos —el PMI de 58.4 mostró justamente lo contrario, una actividad en aceleración—, sino un reajuste de las valoraciones ante un escenario de tasas más altas y más persistentes de lo que el mercado descontaba. Mientras el rendimiento del Tesoro a 10 años se mantenga cerca o por encima del 5%, los valores de crecimiento de alta duración que concentran el liderazgo del Nasdaq seguirán expuestos a este tipo de presión.
Perspectivas futuras del índice compuesto Nasdaq
Hacia mediados y finales de septiembre, la configuración técnica del Nasdaq se encuentra en una posición delicada.
En cuanto a la zona de soporte principal, el rango de 25,900 a 26,000 puntos es considerado por varios analistas como la línea defensiva clave. Esta zona coincide con mínimos probados en varias ocasiones anteriores y con la media móvil de 100 sesiones, situada en torno a 25,982 puntos. La caída de mediados de septiembre encontró apoyo en esa área y provocó un rebote.
En cuanto a la resistencia al alza, a corto plazo el índice necesita recuperar primero las medias móviles de 100 y 200 horas (aproximadamente 26,288 y 26,383 puntos) para revertir la presión bajista de corto plazo. Por encima, la zona de 26,700 a 26,856 corresponde a los máximos de agosto y principios de septiembre.
Si se mantiene el soporte de 25,900-26,000, todavía hay margen para un rebote de corto plazo hacia 27,000-27,200. Si se pierde de forma efectiva, el índice podría descender hacia la zona de 25,500-25,000.
El crecimiento de los beneficios de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial sigue siendo el motor central del Nasdaq. En el segundo trimestre de 2026, se espera que los beneficios de las "siete magníficas" crezcan un 85.5% interanual. Los analistas coinciden en que la inversión en infraestructura de IA sigue en una fase temprana, con una relación entre demanda y oferta de chips de 10 a 1. Los flujos de capital hacia el sector tecnológico se mantienen: los ETF tecnológicos registraron entradas netas de unos 22,000 millones de dólares este trimestre, muy por encima de los 4,600 millones del resto del mercado.
El entorno de tasas constituye la principal presión. Las tasas altas presionan directamente las valoraciones de los valores de crecimiento, y esa fue la causa directa de la caída del 1.13% del Nasdaq el 23 de septiembre.
Hacia dónde va el Nasdaq: consenso y divergencias del mercado
Entre las tesis alcistas, Dan Ives, de Wedbush Securities, fijó en mayo un objetivo de 30.000 puntos para el Nasdaq a un año vista, con el argumento central de que la revolución de la IA aún está en una fase temprana.
El consenso de ventas recopilado por Bloomberg muestra un potencial alcista de alrededor del 20% para el Nasdaq 100 desde los niveles actuales.
El banco Renta 4 considera que el "ajuste ordenado" del Nasdaq desde agosto —producido mediante rotación sectorial y no mediante caídas generalizadas— favorece la continuidad del ciclo tecnológico.
En el lado prudente, algunos analistas advierten de que el entusiasmo del mercado por la IA empieza a mostrar rasgos propios del final de la burbuja de internet de 1999-2000. Los estrategas de Bank of America consideran que las posiciones de los inversores son demasiado alcistas y no se corresponden con las perspectivas de crecimiento de beneficios; la amplitud del mercado se debilita de forma sostenida y en septiembre llegó a haber un 6% de los componentes del S&P 500 tocando mínimos de 52 semanas. Además, 2026 es año de elecciones de medio mandato en Estados Unidos, y los datos históricos muestran que este tipo de periodos suele traer correcciones estacionales.
¿Qué diferencia esta caída de otras correcciones del Nasdaq en 2026?
La caída del 23 de septiembre destaca por su concentración sectorial. No fue una venta generalizada, sino un ajuste selectivo que golpeó principalmente a semiconductores y comunicaciones ópticas, sectores que habían liderado las subidas durante semanas. Esto sugiere que el mercado distingue entre empresas beneficiadas por la IA y el resto de la tecnología, en lugar de tratar al sector como un bloque homogéneo.
¿Qué señales deberían vigilar los inversores más allá del PMI y las tasas?
La amplitud del mercado es una de ellas. En septiembre, un 6% de los componentes del S&P 500 tocó mínimos de 52 semanas, mientras el Nasdaq marcaba récords. Esa divergencia sugiere que las subidas dependen de un grupo reducido de valores y que el resto del mercado ya mostraba debilidad antes de la caída del 23 de septiembre.
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