El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció el jueves que ha ordenado el inicio de negociaciones directas con Líbano "lo antes posible", y se espera que las conversaciones se centren en el desarme de Hezbolá y el establecimiento de una paz formal entre ambas naciones.
El desarrollo, reportado por primera vez por el corresponsal de Axios Barak Ravid en X, marca un cambio notable en la postura israelí hacia Líbano. Las negociaciones bilaterales directas entre Jerusalén y Beirut representarían una desviación de los marcos indirectos y dependientes de mediadores que históricamente han definido la relación.
El desarme de Hezbolá ha sido durante mucho tiempo un punto innegociable para el grupo respaldado por Irán, que mantiene un arsenal significativo y una presencia política en el gobierno libanés. Cualquier marco de negociación que coloque el desarme en el centro enfrentará una resistencia inmediata, no solo de Hezbolá, sino probablemente también de Teherán, que ve al grupo como una piedra angular de su influencia regional.
Sin embargo, la brecha entre anunciar negociaciones y lograr resultados concretos sigue siendo enorme: el sistema político fracturado de Líbano, el doble papel de Hezbolá como milicia y partido político, y los intereses de Irán complican el camino a seguir. Si esto se convierte en un proceso diplomático sustantivo o permanece como un titular dependerá de lo que ambas partes estén dispuestas a poner sobre la mesa.
En vista de las repetidas solicitudes de Líbano para abrir negociaciones directas con Israel, instruí al gabinete ayer para que inicie negociaciones directas con Líbano lo antes posible. Las negociaciones se centrarán en el desarme de Hezbolá y en el establecimiento de relaciones pacíficas entre Israel y Líbano.