El USD/MXN abrió la semana con un gap alcista que le impulsó en las primeras horas de la sesión asiática a máximos de una semana en 17.41. Posteriormente, el par ha ido cediendo terreno pero se mantiene ganando un leve 0.04% en 17.31.
El Índice del Dólar estadounidense (DXY) subió a su nivel más alto desde el 13 de abril en la apertura semanal, alcanzando la zona de 98.48, lo que le llevó a ganar tracción contra todos sus rivales tras un fin de semana en que el Estrecho de Ormuz volvió a ser bloqueado después de que Estados Unidos e Irán se acusaran mutuamente de romper el alto el fuego.
En las últimas horas, el USD ha perdido impulso tras confirmarse que el régimen iraní habría aceptado participar en las conversaciones con EE.UU. en Pakistán.
Los operadores se muestran cautelosos a la espera de novedades sobre el conflicto en Oriente Medio. En el calendario económico, este lunes no se han publicado datos relevantes, aunque mañana martes se esperan las ventas minoristas de EE.UU. para el mes de marzo y el testimonio del próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh. Ambos eventos podrían mover el Dólar.
En México, los datos relevantes se publicarán a finales de semana. El jueves, se espera que las ventas minoristas de febrero cayeran un 0.1% mensual tras crecer un 1% en enero, mientras que la inflación de la primera mitad de abril podría subir un leve 0.08% frente al 0.62% previo. El viernes será el turno de la tasa de desempleo, que podría moderarse al 2.5% en marzo desde el 2.6% actual.
La tendencia general para el USD/MXN se mantiene bajista en todas las temporalidades, aunque el Índice de Fuerza Relativa (RSI) de 14 días aún se sitúa por encima de 50 en el gráfico de 4 horas, limitando el descenso del par en las próximas horas.
Al alza, la primera resistencia aparece en el techo semanal de la semana pasada alcanzado el lunes 13 de abril en 17.44. Por encima espera la media móvil de 100 días en gráfico de 4 horas en 17.66 y la cifra redonda de 18.00.
En caso de girar a la baja, el USD/MXN encontrará soporte en el mínimo de los últimos 22 meses alcanzado el pasado 18 de febrero en 17.08. Por debajo de la zona psicológica de 17.00, el par podría caer hacia 16.90, suelo de inicios de junio de 2024.
El Peso mexicano (MXN) es la moneda más comercializada entre sus pares latinoamericanas. Su valor está ampliamente determinado por el desempeño de la economía mexicana, la política del banco central del país, la cantidad de inversión extranjera en el país e incluso los niveles de remesas enviadas por los mexicanos que viven en el extranjero, particularmente en los Estados Unidos. Las tendencias geopolíticas también pueden afectar al MXN: por ejemplo, el proceso de nearshoring (o la decisión de algunas empresas de reubicar la capacidad de fabricación y las cadenas de suministro más cerca de sus países de origen) también se considera un catalizador para la moneda mexicana, ya que el país se considera un centro de fabricación clave en el continente americano. Otro catalizador para el MXN son los precios del petróleo, ya que México es un exportador clave de la materia prima.
El objetivo principal del banco central de México, también conocido como Banxico, es mantener la inflación en niveles bajos y estables (en o cerca de su objetivo del 3%, el punto medio de una banda de tolerancia de entre el 2% y el 4%). Para ello, el banco establece un nivel adecuado de tasas de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, Banxico intentará controlarla subiendo las tasas de interés, lo que encarece el endeudamiento de los hogares y las empresas, enfriando así la demanda y la economía en general. Las tasas de interés más altas son generalmente positivas para el Peso mexicano (MXN), ya que conducen a mayores rendimientos, lo que hace que el país sea un lugar más atractivo para los inversores. Por el contrario, las tasas de interés más bajas tienden a debilitar el MXN.
La publicación de datos macroeconómicos es clave para evaluar el estado de la economía y puede tener un impacto en la valuación del peso mexicano (MXN). Una economía mexicana fuerte, basada en un alto crecimiento económico, un bajo desempleo y una alta confianza es buena para el MXN. No solo atrae más inversión extranjera, sino que puede alentar al Banco de México (Banxico) a aumentar las tasas de interés, en particular si esta fortaleza se acompaña de una inflación elevada. Sin embargo, si los datos económicos son débiles, es probable que el MXN se deprecie.
Como moneda de mercado emergente, el Peso mexicano (MXN) tiende a subir durante períodos de riesgo, o cuando los inversores perciben que los riesgos generales del mercado son bajos y, por lo tanto, están ansiosos por participar en inversiones que conllevan un mayor riesgo. Por el contrario, el MXN tiende a debilitarse en momentos de turbulencia del mercado o incertidumbre económica, ya que los inversores tienden a vender activos de mayor riesgo y huir a los refugios seguros más estables.