Las últimas encuestas de Reuters destacan un cambio gradual hacia expectativas de política monetaria más restrictiva en la Eurozona, con un sesgo de endurecimiento más pronunciado de lo anticipado previamente.
Según la encuesta, 84 de 85 economistas esperan que el Banco Central Europeo (BCE) mantenga su tasa de depósito sin cambios en 2% en la reunión de abril, lo que apunta a un consenso casi unánime para una pausa a corto plazo.
Sin embargo, las expectativas evolucionan para las reuniones siguientes, ya que 44 de los 85 economistas ahora anticipan una subida de tasas a 2.25% tan pronto como en junio. Esto marca un cambio en comparación con finales de marzo, cuando 38 de 60 economistas encuestados esperaban que no hubiera cambios hasta 2026.
Más allá del horizonte inmediato, las expectativas de endurecimiento se están fortaleciendo significativamente. La encuesta muestra que 50 de 85 economistas esperan al menos una subida de tasas este año, en comparación con solo 21 de 60 en la encuesta anterior. Este cambio refleja un reposicionamiento del consenso hacia una postura de política monetaria potencialmente más restrictiva a mediano plazo.
Estos resultados reflejan la incertidumbre continua en torno a las perspectivas de inflación en la Eurozona y sugieren que el BCE podría mantener una postura cautelosa en el corto plazo, mientras mantiene la puerta abierta a ajustes adicionales de política si persisten las presiones inflacionarias.
El Banco Central Europeo (BCE), con sede en Frankfurt (Alemania), es el banco de reserva de la zona euro. El BCE fija los tipos de interés y gestiona la política monetaria de la región.
El principal mandato del BCE es mantener la estabilidad de los precios, lo que significa mantener la inflación en torno al 2%. Su principal herramienta para lograrlo es subir o bajar los tipos de interés. Unos tipos de interés relativamente altos suelen traducirse en un Euro más fuerte, y viceversa.
El Consejo de Gobierno del BCE adopta las decisiones de política monetaria en reuniones que se celebran ocho veces al año. Las decisiones las adoptan los directores de los bancos nacionales de la zona del euro y seis miembros permanentes, entre ellos la presidenta del BCE, Christine Lagarde.
En situaciones extremas, el Banco Central Europeo puede poner en marcha una herramienta política denominada Quantitative Easing (relajación cuantitativa). El QE es el proceso por el cual el BCE imprime Euros y los utiliza para comprar activos (normalmente bonos del Estado o de empresas) a bancos y otras instituciones financieras. El resultado suele ser un Euro más débil..
El QE es un último recurso cuando es improbable que una simple bajada de los tipos de interés logre el objetivo de estabilidad de precios. El BCE lo utilizó durante la Gran Crisis Financiera de 2009-11, en 2015 cuando la inflación se mantuvo obstinadamente baja, así como durante la pandemia de coronavirus.
El endurecimiento cuantitativo (QT) es el reverso del QE. Se lleva a cabo después del QE, cuando la recuperación económica está en marcha y la inflación empieza a aumentar. Mientras que en el QE el Banco Central Europeo (BCE) compra bonos del Estado y de empresas a las instituciones financieras para proporcionarles liquidez, en el QT el BCE deja de comprar más bonos y deja de reinvertir el principal que vence de los bonos que ya posee. Suele ser positivo (o alcista) para el Euro.