El USD/MXN opera en zona de pérdidas por segunda sesión consecutiva, deslizándose desde un máximo del día en 17.3324, donde cotiza a la baja en la segunda jornada de la semana, cayendo desde un máximo diario en 17.3324, donde encontró participantes que arrastraron la paridad a mínimos del 18 de junio en 17.2521.
En estos momentos, el USD/MXN cotiza en 17.2752, perdiendo un 0.31% el día de hoy.
Los operadores permanecen atentos ante los escenarios geopolíticos en Medio Oriente ante un posible acuerdo entre EE.UU. e Irán. En este sentido, el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que un convenio con Teherán para reabrir el Estrecho de Ormuz podría concretarse entre el martes o miércoles.
Por otro lado, las ofertas de empleo JOLTS de Estados Unidos disminuyeron a 7.35 millones en junio, decepcionando las 7.4 millones previstas y las 7.537 millones alcanzadas en el periodo anterior.
Tras estos resultados, el Índice del Dólar (DXY) retrocede marginalmente un 0.02% el día de hoy, consolidándose dentro del rango operativo de la sesión previa en 99.95.
En otro frente, la confianza del consumidor de México mejoró a 45.1 puntos en julio, superando los 43.8 puntos registrados en el mes anterior, firmando su mejor nivel desde octubre de 2025.
Ante este escenario, el Peso mexicano extiende su racha positiva por segunda sesión consecutiva, mientras que el USD/MXN opera actualmente en 17.2757, perdiendo un 0.31% diario.
La agenda económica contempla para el día de mañana la publicación del cambio de empleo ADP y el PMI de servicios ISM. Para el jueves 6 de agosto, la atención se concentrará en la decisión de tasas de interés por parte de Banxico. El consenso prevé que los tipos se mantengan inalterados en 6.5%.
El USD/MXN formó una resistencia en 18.1651, máximo del 31 de marzo. La siguiente resistencia clave está en 17.6768, punto pivote del 24 de junio en convergencia con el retroceso al 50% de Fibonacci. A la baja, el soporte más cercano se encuentra en 17.0865, mínimo del 18 de febrero.
Gráfico diario del USD/MXN

El Peso mexicano (MXN) es la moneda más comercializada entre sus pares latinoamericanas. Su valor está ampliamente determinado por el desempeño de la economía mexicana, la política del banco central del país, la cantidad de inversión extranjera en el país e incluso los niveles de remesas enviadas por los mexicanos que viven en el extranjero, particularmente en los Estados Unidos. Las tendencias geopolíticas también pueden afectar al MXN: por ejemplo, el proceso de nearshoring (o la decisión de algunas empresas de reubicar la capacidad de fabricación y las cadenas de suministro más cerca de sus países de origen) también se considera un catalizador para la moneda mexicana, ya que el país se considera un centro de fabricación clave en el continente americano. Otro catalizador para el MXN son los precios del petróleo, ya que México es un exportador clave de la materia prima.
El objetivo principal del banco central de México, también conocido como Banxico, es mantener la inflación en niveles bajos y estables (en o cerca de su objetivo del 3%, el punto medio de una banda de tolerancia de entre el 2% y el 4%). Para ello, el banco establece un nivel adecuado de tasas de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, Banxico intentará controlarla subiendo las tasas de interés, lo que encarece el endeudamiento de los hogares y las empresas, enfriando así la demanda y la economía en general. Las tasas de interés más altas son generalmente positivas para el Peso mexicano (MXN), ya que conducen a mayores rendimientos, lo que hace que el país sea un lugar más atractivo para los inversores. Por el contrario, las tasas de interés más bajas tienden a debilitar el MXN.
La publicación de datos macroeconómicos es clave para evaluar el estado de la economía y puede tener un impacto en la valuación del peso mexicano (MXN). Una economía mexicana fuerte, basada en un alto crecimiento económico, un bajo desempleo y una alta confianza es buena para el MXN. No solo atrae más inversión extranjera, sino que puede alentar al Banco de México (Banxico) a aumentar las tasas de interés, en particular si esta fortaleza se acompaña de una inflación elevada. Sin embargo, si los datos económicos son débiles, es probable que el MXN se deprecie.
Como moneda de mercado emergente, el Peso mexicano (MXN) tiende a subir durante períodos de riesgo, o cuando los inversores perciben que los riesgos generales del mercado son bajos y, por lo tanto, están ansiosos por participar en inversiones que conllevan un mayor riesgo. Por el contrario, el MXN tiende a debilitarse en momentos de turbulencia del mercado o incertidumbre económica, ya que los inversores tienden a vender activos de mayor riesgo y huir a los refugios seguros más estables.