El GBP/USD mantiene las pérdidas tras tres días de ganancias, cotizando en torno a 1.3470 durante las horas asiáticas del lunes. El par de divisas podría recuperar terreno a medida que el Dólar estadounidense (USD) lucha bajo una menor aversión al riesgo, impulsada por las esperanzas de un avance diplomático entre Estados Unidos (EE.UU.) e Irán tras los informes de que el presidente estadounidense Donald Trump frenó los ataques previstos.
En una publicación en Truth Social, el presidente estadounidense Trump afirmó que Irán y otras naciones de Oriente Medio solicitaron tiempo adicional para ultimar un acuerdo, una propuesta que llevaría a la reapertura "inmediata, completa y total" del vital Estrecho de Ormuz, al tiempo que eliminaría de facto la amenaza nuclear de Irán.
Sin embargo, persiste una elevada incertidumbre en el mercado, ya que los funcionarios iraníes descartaron rápidamente estas afirmaciones. Según la agencia de noticias Mehr de Irán, los funcionarios iraníes calificaron la afirmación de Trump de que Teherán buscaba una pausa como "nada más que una nueva mentira", subrayando que las fuerzas armadas iraníes permanecen en máxima alerta y totalmente preparadas para cualquier eventualidad.
El Banco de Inglaterra (BoE) optó por dejar los tipos de interés sin cambios la semana pasada, aunque mantuvo abierta la puerta a posibles subidas de tasas debido a la incertidumbre persistente en torno al conflicto entre EE.UU. e Irán. A pesar de la pausa, los mercados monetarios siguen descontando una subida de tasas de 25 puntos básicos para finales de año, según datos de Prime Terminal.
Los analistas de Scotiabank califican la última decisión del BoE como una señal de "endurecimiento suavizado", y señalan que el gobernador Andrew Bailey "restó importancia a la urgencia en torno al momento de la próxima subida de tasas", incluso cuando el MPC aprobó por 6–3 mantener las tasas, con tres responsables de política monetaria pidiendo un "aumento de 25 pb". Esta combinación de una votación dividida y una orientación más cautelosa refuerza la impresión de un banco central que sigue atento a los riesgos de inflación, pero que no tiene prisa por endurecer la política de forma agresiva