El USD/MXN extiende pérdidas por cuarto día consecutivo, deslizándose este miércoles desde un máximo diario de 17.84 a un nuevo mínimo de 18 meses en 17.80. Al momento de escribir, el par cotiza sobre 17.81, perdiendo un 0.14% en lo que llevamos de jornada.
El Índice del Dólar estadounidense (DXY) no consiguió sostener su subida de hoy a un máximo de dos días en 99.25, cayendo en la apertura americana a un suelo diario de 98.97. El debilitamiento del USD viene impulsado por los temores del mercado a la pérdida de independencia de la Reserva Federal de EE.UU. después de la investigación abierta por el Departamento de Justicia sobre su presidente, Jerome Powell. Powell se ha defendido argumentado que todo es un pretexto por su negativa a seguir las órdenes de Donald Trump, que lleva meses insistiendo en una rebaja mayor para las tasas de interés.
La situación de inestabilidad mundial, con EE.UU. implicada en conflictos relacionados con Venezuela, Irán y Groenlandia, tampoco ayudan al Dólar, sobre todo después de que el régimen iraní señalara hoy que atacará las bases estadounidenses cercanas a su país si EE.UU. interviene en el asedio de los ayatolás a los manifestantes civiles, que ha ocasionado ya más de 600 muertos y miles de detenciones.
El Dólar también cae a pesar de la moderación de los datos de inflación publicados ayer, y de las cifras optimistas de ventas minoristas publicadas hoy. Las ventas minoristas de EE.UU. crecieron un 0.6% mensual en noviembre tras descender un 0.1% en octubre, mejorando el aumento del 0.4% esperado. Excluyendo vehículos, el indicador subió un 0.5%, por encima del 0.2% previo y del 0.4% previsto. Los operadores del billete verde también han ignorado que los precios de producción se incrementaron un 3% anual en noviembre frente al 2.8% de octubre, superando el 2.7% estimado.
El Súper Peso sigue apreciándose de forma constante a pesar de que las últimas noticias no son del todo favorables para México.
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró ayer martes que EE.UU. no necesita los productos fabricados en Canadá y México, apuntando que su país debería producir su propios bienes y que ni siquiera piensa en el T-MEC.
Por otra parte, el Banco Mundial ajustó a la baja sus previsiones económica para México en 2026. La entidad publicó ayer que espera un PIB del 1.3% en 2026, por debajo del 1.4% previsto en octubre.
La tendencia a corto, medio y largo plazo se mantiene firmemente bajista. El Índice de Fuerza Relativa (RSI) de 14 días se sitúa en territorio de sobreventa en el gráfico de 4 horas, aunque en temporalidad de una hora aún tiene espacio para seguir cayendo.
A la baja, un quiebre del mínimo de hoy en 17.80 apuntará hacia la zona de soporte de 17.60, donde está el suelo de julio de 2024. Una ruptura de este nivel podría provocar una caída del USD/MXN a la región psicológica de 17.00 y a los alrededores de 16.50, donde están los mínimos de mayo de 2024.
Al alza, la primera resistencia está sobre 17.92/17.94, donde aparecen las medias móviles de 100 días en gráficos de una y cuatro horas, respectivamente. Por encima, la barrera a quebrar se sitúa alrededor de 18.04/18.05, zona de máximos de las últimas cinco semanas.
El Peso mexicano (MXN) es la moneda más comercializada entre sus pares latinoamericanas. Su valor está ampliamente determinado por el desempeño de la economía mexicana, la política del banco central del país, la cantidad de inversión extranjera en el país e incluso los niveles de remesas enviadas por los mexicanos que viven en el extranjero, particularmente en los Estados Unidos. Las tendencias geopolíticas también pueden afectar al MXN: por ejemplo, el proceso de nearshoring (o la decisión de algunas empresas de reubicar la capacidad de fabricación y las cadenas de suministro más cerca de sus países de origen) también se considera un catalizador para la moneda mexicana, ya que el país se considera un centro de fabricación clave en el continente americano. Otro catalizador para el MXN son los precios del petróleo, ya que México es un exportador clave de la materia prima.
El objetivo principal del banco central de México, también conocido como Banxico, es mantener la inflación en niveles bajos y estables (en o cerca de su objetivo del 3%, el punto medio de una banda de tolerancia de entre el 2% y el 4%). Para ello, el banco establece un nivel adecuado de tasas de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, Banxico intentará controlarla subiendo las tasas de interés, lo que encarece el endeudamiento de los hogares y las empresas, enfriando así la demanda y la economía en general. Las tasas de interés más altas son generalmente positivas para el Peso mexicano (MXN), ya que conducen a mayores rendimientos, lo que hace que el país sea un lugar más atractivo para los inversores. Por el contrario, las tasas de interés más bajas tienden a debilitar el MXN.
La publicación de datos macroeconómicos es clave para evaluar el estado de la economía y puede tener un impacto en la valuación del peso mexicano (MXN). Una economía mexicana fuerte, basada en un alto crecimiento económico, un bajo desempleo y una alta confianza es buena para el MXN. No solo atrae más inversión extranjera, sino que puede alentar al Banco de México (Banxico) a aumentar las tasas de interés, en particular si esta fortaleza se acompaña de una inflación elevada. Sin embargo, si los datos económicos son débiles, es probable que el MXN se deprecie.
Como moneda de mercado emergente, el Peso mexicano (MXN) tiende a subir durante períodos de riesgo, o cuando los inversores perciben que los riesgos generales del mercado son bajos y, por lo tanto, están ansiosos por participar en inversiones que conllevan un mayor riesgo. Por el contrario, el MXN tiende a debilitarse en momentos de turbulencia del mercado o incertidumbre económica, ya que los inversores tienden a vender activos de mayor riesgo y huir a los refugios seguros más estables.