TradingKey - La inflación subyacente de Estados Unidos en julio cumplió las expectativas del mercado, pero el crecimiento del PCE general se situó ligeramente por encima de las previsiones. Esto, sumado al estancamiento del gasto real de los consumidores, introduce una mayor incertidumbre en las futuras opciones de política monetaria de la Reserva Federal.
Los datos publicados por la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos el 26 de agosto mostraron que el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE) subyacente subió un 0,2% intermensual en julio, igualando las expectativas del mercado y superando el 0,1% registrado en junio. El incremento interanual se mantuvo estable en el 3,3%, lo que también coincide con las estimaciones y con el dato anterior. Aunque el PCE subyacente no se aceleró más, se mantiene muy por encima del nivel coherente con el objetivo de inflación del 2% de la Reserva Federal, lo que indica que las presiones inflacionistas subyacentes no se han disipado por completo.
El índice de precios PCE general, que incluye alimentos y energía, aumentó un 0,2% intermensual y un 3,7% interanual, por encima de la expectativa del mercado del 3,6%. Al analizar la estructura de los precios, los precios de los bienes cayeron un 0,1% mensual en julio, lo que alivió en cierta medida la presión sobre la inflación general. Por su parte, los precios de los servicios subieron un 0,3%, impulsados por partidas como los servicios financieros, los seguros y la vivienda, que continuaron con su tendencia al alza, lo que refleja que la inflación de los servicios sigue mostrando persistencia.
Por otra parte, los ingresos personales en Estados Unidos crecieron un 0,4% intermensual en julio, mientras que los gastos de consumo personal no ajustados aumentaron un 0,2%. Sin embargo, tras descontar la variación de los precios, los gastos de consumo personal reales se mantuvieron prácticamente estancados en términos intermensuales, tras el 0,4% registrado en junio, lo que indica que, aunque los ingresos personales continuaron aumentando, el impulso del consumo se ha ralentizado de manera notable en comparación con los niveles anteriores.
Este conjunto de datos no resulta del todo positivo para la Reserva Federal. Si bien el PCE subyacente no superó las expectativas, su tasa de crecimiento interanual del 3,3% se mantiene sensiblemente por encima del objetivo oficial del 2%, lo que significa que la inflación aún no ha regresado al nivel que desea la Fed. Sin embargo, al no haber seguido aumentando ni haberse desviado notablemente de las previsiones del mercado, el PCE subyacente al menos no supone de momento un nuevo impacto inflacionista para la política monetaria.
Tras la publicación de los datos, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos repuntaron ligeramente, los futuros de los índices bursátiles retrocedieron y el oro al contado cayó a corto plazo, lo que refleja que el mercado no interpretó este informe como una clara señal de relajación monetaria.
A continuación, la atención del mercado se centrará en el Simposio Económico de Jackson Hole, donde el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, pronunciará un discurso principal el 28 de agosto. Los inversores confían en encontrar allí más pistas sobre la evaluación de la inflación, las perspectivas económicas y la trayectoria futura de los tipos de interés.