TradingKey - Los datos publicados este jueves por el Departamento de Comercio de Estados Unidos mostraron que el índice de precios de Gastos de Consumo Personal (PCE) de Estados Unidos subió un 3,7% interanual en junio, por debajo del 4,1% registrado en mayo. En términos intermensuales, el índice cayó un 0,1%, lo que representa el primer descenso mensual desde abril de 2020 e indica que la caída de los precios de la energía ha impulsado un enfriamiento significativo de la inflación general.
Excluyendo los precios de los alimentos y la energía, el índice de precios PCE subyacente, el indicador de inflación favorito de la Reserva Federal, subió un 0,2% mensual, por debajo del 0,3% registrado en mayo, mientras que la tasa de crecimiento interanual se moderó al 3,3% desde el 3,4% anterior. Esta desaceleración de la inflación subyacente sugiere que las presiones sobre los precios de los bienes y servicios en Estados Unidos se han aliviado ligeramente, aunque siguen estando significativamente por encima del objetivo de inflación a largo plazo del 2% fijado por la Fed.
La caída del PCE general en junio estuvo impulsada principalmente por el descenso de los precios de la energía. La distensión previa del conflicto entre Estados Unidos e Irán provocó una caída de los precios internacionales del petróleo y de los precios de la gasolina en Estados Unidos desde sus niveles máximos, aliviando la presión de los gastos energéticos sobre los hogares. Mientras tanto, los gastos de consumo personal en Estados Unidos crecieron un 0,4% mensual en junio, lo que supone una desaceleración frente al 0,7% de mayo, e indica que la demanda de los consumidores sigue creciendo, aunque el ritmo de expansión se está enfriando.
Este informe da un respiro a la Reserva Federal. La Fed mantuvo esta semana el rango objetivo para la tasa de fondos federales entre el 3,50% y el 3,75%, pero tres funcionarios respaldaron internamente una subida de tasas de 25 puntos básicos, lo que refleja la continua vigilancia de los responsables de la política monetaria ante una inflación que supera el objetivo de manera persistente. Aunque el enfriamiento de los datos del PCE podría debilitar temporalmente las apuestas del mercado por una subida de tasas inmediata, con la inflación subyacente aún por encima del 3%, la Fed tampoco tiene motivos suficientes para dar un giro hacia una flexibilización de la política monetaria a corto plazo.
Cabe destacar que los datos de inflación de junio aún no reflejan plenamente el impacto de la reciente escalada del conflicto en Oriente Medio y el repunte de los precios internacionales del petróleo. Si los costos de la energía siguen subiendo en julio, la inflación general podría enfrentarse a nuevas presiones. Por lo tanto, el mercado seguirá atento al empleo, al crecimiento salarial y a la evolución de los precios en el sector servicios para determinar si el enfriamiento de la inflación en junio responde a una tendencia estructural o a un fenómeno temporal impulsado por la volatilidad de los precios de la energía.