Un borrador de plan diseñado para proteger Bitcoin de los avances futuros en computación cuántica ha reorientado el debate. La discusión ya no gira en torno a la criptografía, sino a la gobernanza. ¿Es capaz un sistema creado para resistir cambios de aprobar una actualización importante antes de que sea imprescindible?
Esta semana, el tema volvió a cobrar relevancia cuando Charles Hoskinson, cofundador Cardano afirmó que el mayor problema para Bitcoin no es la computación cuántica en sí misma, sino la capacidad de organizar una respuesta con antelación, antes de que se confirme la amenaza.
Durante una conversación en The Starting Block el viernes, Hoskinson señaló que la computación cuántica podría representar una amenaza para la posición de Bitcoincomo la principal moneda digital del mundo, valorada actualmente en alrededor de 1,3 billones de dólares, si la red no logra llegar a un acuerdo sobre una actualización.
“El problema con Bitcoin es que está congelado en el tiempo. Es muy difícil cambiar nada”, dijo, según The Block.
Según Hoskinson, el modelo de gobernanza de Cardanocontrasta marcadamente con el de Bitcoin. "Si fuera necesario migrar, podríamos realizar una votación y, a continuación, implementar una función en la cadena de bloques para hacerlo", afirmó.
Este proceso ya fue ilustrado por Cardano. En junio, los delegados electos rechazaron un plan de financiación de la Cumbre presentado por la Fundación Cardano por no obtener la mayoría de dos tercios necesaria. Bitcoin carece de sistemas de votación similares, lo que explica que las discrepancias entre ambas criptomonedas estén generando debates al respecto.
La propuesta en la que se basa la conversación es la BIP-361, titulada «Migración post-cuántica y desaparición de las firmas heredadas». Esta propuesta fue formulada por Jameson Lopp, miembro fundador de Casa, y cinco coautores que crearon un plan para la transición desde los métodos de firma de Bitcoin, que actualmente son ECDSA y Schnorr.
Según la propuesta, a fecha de 1 de marzo de 2026, más del 34% de todos Bitcoin habrían revelado una clave pública en la cadena de bloques y, por lo tanto, teóricamente corren el riesgo de ser robados si surgen ordenadores cuánticos lo suficientemente potentes.
La migración se realizará en varias etapas. La etapa A comenzará aproximadamente tres años después del inicio de la implementación, impidiendo a los usuarios transferir fondos a direcciones antiguas que estén en riesgo. La etapa B se llevará a cabo dos años después de la etapa A e impedirá a los usuarios utilizar criptomonedas que no hayan sido migradas. No obstante, los usuarios conservarán dichas criptomonedas en sus cuentas, pero ya no podrán utilizarlas.
El último paso se convirtió en la parte más polémica de la propuesta.
Según informa Yahoo Finance, IG informa que los críticos en foros de desarrolladores y en X calificaron el plan de "autoritario y confiscatorio", mientras que otros lo tacharon de "depredador".
Lopp no aprovechó la oportunidad para afirmar que BIP-361 es un producto final. «No es una especificación, ni se propone su activación. Es una idea preliminar para un plan de contingencia que requiere más investigación y desarrollo», declaró Lopp en abril, según informó BigGo Finance, haciendo hincapié en que estaba más interesado en investigar el tema que en ignorar el problema.
Los desarrolladores han iniciado la búsqueda de métodos para minimizar los efectos de la propuesta.
El prototipo creado por el grupo de seguridad Project Eleven y Jim Posen de Binius utiliza una técnica especial llamada prueba de conocimiento cero que permite a los propietarios de monederos modernos basados en semillas demostrar la propiedad y recuperar los fondos bloqueados. Esta solución responde a una de las principales preocupaciones sobre la propuesta: que dejaría a las personas sin acceso a sus criptomonedas afectadas de forma permanente.
Sin embargo, esta técnica solo se puede aplicar a monederos que cumplan con el estándar BIP-32, introducido en 2012, y no incluye tecnologías más antiguas como las salidas de clave pública de pago, que abarcarían los aproximadamente 1,1 millones de BTC que se cree pertenecen a Satoshi Nakamoto, equivalentes a unos 84.000 millones de dólares. Otra propuesta de Paradigm, denominada PACTs, ofrece una posible solución siempre que quienes poseen las claves actúen con suficiente antelación antes de la fecha límite de migración.
Como ya informó Cryptopolitan, Bitcoinhan superado en gran medida el debate sobre la necesidad de seguridad post-cuántica. Tras la fusión de BIP-360 y su tipo de salida Pay-to-Merkle-Root, la atención se centra ahora en su implementación. La incógnita reside en si mineros, exchanges, custodios y usuarios podrán coordinar su migración antes de que la llegada de la computación cuántica la haga indispensable.
Dan Robinson, socio general de Paradigm, ha propuesto los "Sellos de Tiempo de Control de Direcciones Probables" (PACT, por sus siglas en inglés), una propuesta de investigación que permitiría a los poseedores Bitcoin registrar de forma privada la prueba de propiedad de su monedero antes de que los ordenadores cuánticos se vuelvan prácticos.
Si Bitcoin adopta posteriormente una migración cuántica como BIP-361, los usuarios que crearon un PACT podrían potencialmente recuperar monedas bloqueadas utilizando pruebas de conocimiento cero STARK resistentes a la computación cuántica, aunque la propuesta requeriría cambios adicionales en el protocolo y un amplio consenso de la comunidad antes de que pudiera implementarse.
Algunos investigadores y desarrolladores han sugerido mecanismos de recuperación alternativos, como métodos de prueba de conocimiento cero y otras técnicas criptográficas, pero ninguno de ellos forma parte de BIP-361 actualmente. Cualquier mecanismo de recuperación requeriría su propia propuesta y un amplio consenso de la comunidad.
Dado que BIP-361 aún es un borrador, sus reglas de migración, plazos y el tratamiento de las criptomonedas antiguas podrían cambiar antes de cualquier implementación futura.
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