El índice del precio del oro cerró en rojo al caer por debajo de los 4291 dólares por onza, registrando su precio más bajo del año. Esto ocurre cuando las condiciones del mercado laboral estadounidense mejoraron más allá de las previsiones del mercado.
La reacción inicial del mercado puede atribuirse al creciente reconocimiento de que las tasas de interés se mantendrán altas en el futuro previsible. Según los informes, las cifras de empleo aumentaron en 172.000 puestos de trabajo en mayo, casi duplicando las expectativas de creación de empleo en 85.000. Como resultado, las expectativas de los inversores cambiaron drásticamentematiclo que provocó que los rendimientos subieran a su nivel más alto en dos semanas y fortaleciera la posición del dólar.
Sorprendentemente, en medio de esta agresiva caída de precios, se observa una tendencia diferente en Wall Street, donde los principales bancos no prevén ni recortes de tipos de interés ni descensos en el precio del oro. En cambio, según las valoraciones de los expertos, el fenómeno actual puede considerarse un nivel de demanda estructural en el mercado del oro, que podría contrarrestar todos los efectos negativos de los elevados tipos de interés.
Las cifras de empleo de mayo representan el tercer mes consecutivo en que la creación de puestos de trabajo superó las expectativas del mercado. Las cifras de creación de empleo del mes anterior se revisaron al alza, pasando de 115.000 a 179.000, si bien la tasa de desempleo se mantuvo sin cambios en el 4,3%, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.
El actual escenario favorable del empleo ha dificultado la labor de la Reserva Federal en su lucha contra la inflación. Según Beth Hammack,dent de la Reserva Federal de Cleveland, el panorama laboral actual se acerca al pleno empleo, mientras que la presión inflacionaria podría obligar a endurecer aún más la política monetaria.
Los mercados de bonos reaccionaron con gran rapidez a esta noticia. Como indica la herramienta CME FedWatch, el mercado redujo sus expectativas de una flexibilización monetaria en los próximos meses, mientras que los rendimientos de los bonos aumentaron debido a las perspectivas más restrictivas de la política monetaria desde el punto de vista de los inversores.
Los efectos podrían no limitarse a la economía estadounidense. Los precios del petróleo subieron tras los ataques israelíes contra instalaciones militares en Irán, el precio del crudo los 97 dólares por barril. El alza de los precios de la energía podría generar presiones inflacionarias adicionales, mientras los responsables políticos intentan reducir la inflación hasta su nivel objetivo.
Eltroncrecimiento económico, el aumento de los precios de la energía y las presiones inflacionarias son indicios de un régimen de tipos de interés elevados durante un período prolongado.
El límite inferior de la demanda estructural: por qué los principales bancos siguen siendo optimistas con respecto al oro a pesar del retraso en los recortes de tipos de interés
Si bien es importante que los bancos hayan pospuesto la bajada de los tipos de interés, lo significativo de su respuesta al informe de empleo es que no estaban dispuestos a recortar sus previsiones sobre el oro.
Según se informa, Goldman Sachs pospuso su primera bajada de tipos de interés de la Reserva Federal hasta junio de 2027, seguida de otra bajada en diciembre de 2027, citando mejoras en el mercado laboral y la presión inflacionaria debida a las tensiones en Oriente Medio.
Nomura también prevé que la Reserva Federal mantenga su política monetaria sin cambios durante el resto de 2026.
Los principales bancos de Wall Street siguen anticipando una marcada apreciación del precio del oro. Según Goldman Sachs, el precio objetivo proyectado para el oro es de 5400 dólares por onza. Esto representaría un aumento del 25 % con respecto al precio actual.
UBS prevé un repunte del precio del oro hasta los 5900 dólares, lo que representa un aumento del 36 %. Por su parte, Deutsche Bank pronostica un incremento hasta los 6000 dólares, un 38 %.
No obstante, la proyección más optimista para el precio del oro la ha realizado JPMorgan, que prevé un aumento de entre el 38,3% y el 45,2%, pudiendo alcanzar entre los 6.000 y los 6.300 dólares. Los bancos centrales siguendent en el crecimiento de la demanda estructural. Es aquí donde se evidencia la discrepancia entre las expectativas sobre el oro y la política monetaria.
Según datos del Consejo Mundial del Oro, los bancos centrales adquirieron más de 1000 toneladas métricas de oro al año durante los tres años previos a 2024, uno de los periodos de compras de bancos centrales más largos de la historia. los datos del COFER del FMIsugieren un descenso constante de la participación del dólar estadounidense en las reservas mundiales de divisas.
La revalorización se extendió más allá del oro. El precio al contado de la plata bajó un 6,8%, hasta los 68,86 dólares, mientras que el platino y el paladio cayeron un 5,9%. Según Kelvin Wong, analista sénior de mercado de OANDA, el principal factor que impulsó esta tendencia fue una reevaluación de la política de la Reserva Federal, dado que el entorno de tipos de interés ejerció presión sobre los activos que no generan rendimientos.
Esto contrasta notablemente con lo ocurrido a principios de año. El oro alcanzó un máximo histórico de 5100 dólares por onza en enero, tras seis meses consecutivos de crecimiento, según Reuters. Desde entonces, el precio del oro ha caído más del 17 % debido a la intensificación de la guerra contra Irán, apoyada por Estados Unidos, que comenzó en febrero.
Para los inversores, esta es una prueba importante para el mercado alcista del oro hasta 2026. La próxima ronda de datos de inflación de EE. UU. desempeñará un papel clave para determinar si la postura restrictiva de la Reserva Federal se traduce en acciones concretas.
Pero si la teoría sobre la demanda estructural presentada por Goldman Sachs, JPMorgan, Deutsche Bank y UBS es correcta, la actual caída podría terminar siendo vista más como una prueba de presión inicial para el repunte del oro, que está siendo impulsado más por las compras de los bancos centrales que por meras decisiones de política monetaria.
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