TradingKey - El 2 de julio, hora local, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el tribunal más alto de la UE, emitió un fallo definitivo y jurídicamente vinculante que desestima los recursos de Google y su empresa matriz, Alphabet ( GOOGL )( GOOG), contra la sanción antimonopolio impuesta a Android, confirmando la multa de 4.100 millones de euros (aproximadamente 4.670 millones de dólares).
Este tira y afloja legal de ocho años terminó con la derrota de Google, marcando una victoria clave para los reguladores de la UE en el ámbito antimonopolio.
Afectada por esta noticia, la cotización de las acciones de Google llegó a caer más de un 1,5% en las operaciones previas a la apertura del mercado el jueves.

Fuente: TradingView
La sanción se remonta a 2018, cuando la Comisión Europea impuso una multa récord de 4.340 millones de euros alegando que Google había abusado del dominio de mercado de su sistema operativo Android.
Los reguladores acusaron a Google de consolidar el monopolio de su motor de búsqueda mediante tres prácticas anticompetitivas: primero, obligar a los fabricantes de teléfonos a preinstalar Google Search y el navegador Chrome como condición para conceder licencias de la tienda de aplicaciones de Google; segundo, pagar a grandes fabricantes y operadores de redes móviles para asegurar la preinstalación exclusiva de Google Search; y tercero, restringir a los fabricantes la venta de dispositivos que funcionaran con versiones no aprobadas de Android.
Google inició inmediatamente el proceso de apelación. Aunque el Tribunal General de la Unión Europea confirmó la existencia de prácticas monopolísticas en 2022, redujo la multa a 4.100 millones de euros.
Google no se detuvo ahí y siguió apelando ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en un intento de revocar el fallo. La sentencia definitiva desestimó explícitamente todos los recursos de Google y confirmó su abuso de posición dominante en el mercado a través del sistema Android, poniendo fin oficialmente a esta disputa antimonopolio de ocho años.
En respuesta a la pérdida del caso, un portavoz de Google declaró que el fallo no tuvo en cuenta los enormes costes en los que incurrió la empresa para mantener el sistema Android abierto, compatible y gratuito. Sin embargo, el portavoz también señaló que ya en 2018, tras la sentencia inicial, la compañía había ajustado sus acuerdos de colaboración para garantizar el cumplimiento, y que continuará centrándose en la innovación y en mantener el carácter abierto del ecosistema.
De hecho, aunque el modelo de negocio gratuito de Android ha contribuido a la adopción global de los teléfonos inteligentes, los reguladores de la UE sostienen que este modelo no debe servir como una herramienta para excluir la competencia.
FairSearch, el grupo de demandantes que presentó el caso por primera vez ante la Comisión Europea en 2013, acogió con satisfacción el fallo, calificándolo de "una gran victoria ante el tribunal más alto de Europa contra el comportamiento anticompetitivo de Google en el mercado móvil". El grupo considera que la conducta de Google no solo perjudicó la capacidad de elección de los consumidores, sino que también restringió el margen de crecimiento de los competidores.
Esta no es la primera vez que Google se enfrenta a cuantiosas sanciones antimonopolio en la UE; durante la última década, las investigaciones antimonopolio de la Comisión Europea sobre la compañía han sido continuas, con multas acumuladas que ya rozan los 11.000 millones de euros.
Además del caso Android, la UE ya había multado anteriormente a Google con 2.950 millones de euros por prácticas anticompetitivas en su negocio de tecnología publicitaria.
Las investigaciones en curso abarcan múltiples acusaciones, entre ellas la de favorecer sus propios productos en los resultados de búsqueda, infracciones regulatorias en el funcionamiento de su tienda de aplicaciones y el supuesto descenso en la clasificación de las búsquedas de noticias. Se prevé que Google se enfrente a más sanciones a corto plazo.
A medida que la economía digital sigue expandiéndose, la supervisión reguladora de la UE sobre las grandes tecnológicas se ha intensificado de forma constante. Además de la aplicación de las leyes antimonopolio tradicionales, la Ley de Mercados Digitales (DMA) se está convirtiendo en una herramienta crucial para regular el comportamiento de los gigantes tecnológicos.
A principios de este año, se exigió a Google que eliminara las barreras técnicas para los asistentes de búsqueda de IA de la competencia en su sistema Android y que abriera datos clave a otros proveedores de motores de búsqueda. Al mismo tiempo, también se enfrenta al riesgo de nuevas sanciones por infringir supuestamente las normas de la DMA.
Esta sentencia definitiva del máximo tribunal de la UE no solo demuestra la determinación de la Unión Europea de salvaguardar la competencia en el mercado, sino que también sirve de referencia importante para la regulación antimonopolio digital a nivel mundial.