TradingKey - La presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, y el director financiero, Bret Johnsen, declararon que la compañía planea iniciar los primeros lanzamientos de demostración de su infraestructura de computación de IA orbital para finales de 2027, según Reuters, citando a dos asistentes.
Esto indica que la estimación conservadora anterior de "como muy pronto en 2028" se ha adelantado. Cabe señalar que el cronograma de "como pronto en 2028" en el folleto informativo no distinguía claramente entre misiones de demostración y despliegue comercial. Si bien el nuevo objetivo de finales de 2027 es considerablemente más cercano, todavía representa una fase de verificación técnica, mientras que las operaciones comerciales a gran escala aguardan futuras iteraciones.
Los analistas del mercado sugieren que los hitos descritos en el folleto informativo proporcionan, en realidad, un margen de maniobra ante posibles retrasos en el desarrollo de Starship y la fabricación de satélites.
El proyecto de computación orbital es un activo clave a través del cual SpaceX proyecta su visión a largo plazo ante los mercados de capitales. En su documentación para la salida a bolsa, la empresa afirma ser la única entidad con una vía comercialmente viable para construir sistemas de computación de IA orbital a escala.
El CEO de SpaceX, Elon Musk, ofreció la primera presentación detallada de las especificaciones principales de una solución de satélites de IA en un video publicado recientemente.
Reveló renders y especificaciones de un satélite con el nombre en clave "AI1", el cual contará con enormes paneles fotovoltaicos con una envergadura de 70 metros, capaces de soportar una carga de computación promedio de 120 kilovatios, con picos de 150 kilovatios. Destacó específicamente que este nivel de consumo de energía y capacidad de procesamiento es aproximadamente equivalente a un solo rack de servidores de IA Nvidia GB300, que suele tener un consumo de energía máximo de alrededor de 140 kilovatios.
En cuanto a la viabilidad técnica, Musk afirmó claramente que la construcción de centros de datos de IA orbitales no es un desafío de ingeniería insuperable, ya que la red de satélites Starlink existente ya posee la mayor parte de la tecnología necesaria. Los satélites de IA consisten esencialmente en numerosas células solares, radiadores y enlaces láser; no requieren las complejas antenas de banda ancha de los satélites Starlink, lo que facilita su diseño.
Según los documentos de solicitud presentados por SpaceX ante la FCC, la compañía planea lanzar hasta un millón de satélites de IA en órbita terrestre baja (LEO) para realizar tareas complejas de computación de inteligencia artificial en la órbita terrestre.
El éxito de la hoja de ruta de la computación orbital está inextricablemente ligado al programa de cohetes totalmente reutilizables Starship. Cada lanzamiento de Starship ofrece más de 20 veces la capacidad de carga útil de un Falcon 9, lo que permite el transporte masivo de paneles solares, radiadores y chips. Sin embargo, el progreso actual de Starship va a la zaga de las expectativas iniciales, y aún debe demostrar la reutilización rápida necesaria para el despliegue de satélites a gran escala y bajo coste.
SpaceX ha dejado claro que considera a Starship como el único vehículo realista para el despliegue a gran escala de potencia de computación orbital. No obstante, los mercados de capitales siguen profundamente divididos sobre el cronograma previsto para este avance.
Los alcistas argumentan que los satélites de IA tienen estructuras más simples y pueden aprovechar la cadena de suministro existente de Starlink, lo que hace que la producción masiva rápida sea mucho más probable de lo previsto anteriormente. Sin embargo, los escépticos señalan que Starship aún no ha completado una entrega de carga útil comercial completa; si el cronograma de despliegue se retrasa más, toda la narrativa de la computación orbital se enfrentará a un desafío fundamental.
Según personas familiarizadas con el asunto, Musk se ha fijado el objetivo de alcanzar un despliegue anual de 1 gigavatio de capacidad de computación de IA orbital para finales de 2027, seguido de un aumento de diez veces cada año a partir de entonces.
Si bien el progreso inicial de los proyectos de computación orbital ha reforzado sin duda las expectativas del mercado sobre la narrativa a largo plazo de SpaceX, los inversores aún deben considerar las siguientes limitaciones del mundo real.
Los analistas de Morningstar consideran que la valoración justa de SpaceX es de solo unos 780.000 millones de dólares, menos de la mitad de su valoración objetivo para la salida a bolsa. Por separado, el experto en valoración de la NYU, Aswath Damodaran, estima el valor razonable del capital en aproximadamente 1,3 billones de dólares, o unos 99 dólares por acción.
Anteriormente, el equipo de negociación al contado de BNP Paribas estimó que la sola inclusión en el Nasdaq 100 generaría aproximadamente 8.000 millones de dólares en flujos pasivos durante el primer mes de cotización; una futura inclusión en el S&P 500 aportaría otros 13.000 millones de dólares. Junto con las compras estructurales de los fondos indexados que se espera que bloqueen cerca del 30% del capital flotante en un plazo de 15 días de negociación, la valoración de SpaceX enfrenta vientos de cola estructurales que podrían impulsarla por encima de sus fundamentos a corto plazo, aunque esto no esté necesariamente vinculado al progreso real de comercialización de la empresa.
El claro avance de los hitos en las pruebas de computación de IA orbital es una señal clave para los mercados de capitales de que la narrativa del imperio de IA espacial de SpaceX se está materializando, lo que eleva la valoración descontada de los ingresos a largo plazo por infraestructura de IA de la empresa.
Sin embargo, los inversores deben distinguir entre dos motores lógicos distintos: la computación orbital representa una opción a largo plazo para la valoración de 1,77 billones de dólares, mientras que la compra pasiva de los fondos indexados actúa como un catalizador inmediato. Si bien el cronograma acelerado de las pruebas de computación de IA orbital sin duda impulsa el optimismo del mercado, su traducción en beneficios reales podría tardar años. Dada la extrema escasez de acciones en circulación, las compras continuas de los fondos indexados podrían empujar el precio de la acción mucho más allá de un rango fundamental razonable a corto plazo.