El USD/CLP inició la sesión en 958.64, reaccionando al alza desde un mínimo del día en 968.53, donde encontró participantes que impulsaron la paridad a máximos del 7 de octubre de 2025 en 962.37. Actualmente, el USD/CLP opera en 960.61, subiendo un 0.20% diario.
Con base en la información proporcionada por la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, la producción industrial de Estados Unidos estancó su crecimiento en agosto, ubicándose en 0% frente al 0.2% registrado en julio, inferior al 0.3% previsto por el consenso de analistas.
En medio de este resultado, el Índice del Dólar (DXY) presenta un avance de un 0.26% en el día, alcanzando máximos del 30 de julio en 100.56. De igual forma, el precio del cobre repunta un 0.66% el día de hoy, llegando a máximos del 10 de septiembre en 6.7028$ por libra, hilando dos sesiones consecutivas en zona de ganancias.
Las principales divisas de mercados emergentes presentan una depreciación tras la decisión de la Reserva Federal de incrementar la tasa de referencia en 25 puntos básicos y situarla en un rango entre 3.75% y 4%. En este sentido, el Peso chileno extiende su caída ante el Dólar estadounidense y se consolida en mínimos no vistos desde casi un año.
Los inversionistas estarán atentos la próxima semana a la variación del promedio de cuatro semanas del empleo ADP, los PMIs de S&P Global y las declaraciones de los miembros de la Reserva Federal.
En este contexto, el Peso chileno cotiza a la baja, en tanto que el USD/CLP gana un 0.20% en el día, operando al momento de escribir sobre 960.61.
El USD/CLP reaccionó al alza desde 906.28, mínimo del 7 de agosto. El siguiente soporte clave lo observamos en 873.67, punto pivote del 17 de abril. Al norte, la resistencia clave se encuentra en 966.67, máximos del 29 de septiembre de 2025.
Gráfico diario del USD/CLP

El Dólar estadounidense (USD) es la moneda oficial de los Estados Unidos de América, y la moneda "de facto" de un número significativo de otros países donde se encuentra en circulación junto con los billetes locales. Según datos de 2022, es la divisa más negociada del mundo, con más del 88% de todas las operaciones mundiales de cambio de divisas, lo que equivale a una media de 6.6 billones de dólares en transacciones diarias. Tras la Segunda Guerra Mundial, el USD tomó el relevo de la libra esterlina como moneda de reserva mundial.
El factor individual más importante que influye en el valor del Dólar estadounidense es la política monetaria, que está determinada por la Reserva Federal (Fed). La Fed tiene dos mandatos: lograr la estabilidad de precios (controlar la inflación) y fomentar el pleno empleo. Su principal herramienta para lograr estos dos objetivos es ajustar las tasas de interés. Cuando los precios suben demasiado deprisa y la inflación supera el objetivo del 2% fijado por la Fed, ésta sube los tipos, lo que favorece la cotización del dólar. Cuando la Inflación cae por debajo del 2% o la tasa de desempleo es demasiado alta, la Fed puede bajar las tasas de interés, lo que pesa sobre el Dólar.
En situaciones extremas, la Reserva Federal también puede imprimir más dólares y promulgar la flexibilización cuantitativa (QE). La QE es el proceso mediante el cual la Fed aumenta sustancialmente el flujo de crédito en un sistema financiero atascado. Se trata de una medida de política no convencional que se utiliza cuando el crédito se ha agotado porque los bancos no se prestan entre sí (por miedo al impago de las contrapartes). Es el último recurso cuando es poco probable que una simple bajada de las tasas de interés logre el resultado necesario. Fue el arma elegida por la Fed para combatir la contracción del crédito que se produjo durante la Gran Crisis Financiera de 2008. Consiste en que la Fed imprima más dólares y los utilice para comprar bonos del gobierno estadounidense, principalmente de instituciones financieras. El QE suele conducir a un debilitamiento del Dólar estadounidense.
El endurecimiento cuantitativo (QT) es el proceso inverso por el que la Reserva Federal deja de comprar bonos a las instituciones financieras y no reinvierte el capital de los valores en cartera que vencen en nuevas compras. Suele ser positivo para el dólar estadounidense.