En el Foro del BCE en Sintra, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, siguió en gran medida el guion, ofreciendo poco para cambiar la visión actual del mercado sobre la política monetaria. Dijo que los riesgos de inflación y las expectativas de inflación a corto plazo se habían aliviado en las últimas semanas, pero reiteró que los precios siguen siendo demasiado altos y subrayó que el banco central mantiene su compromiso firme de reducir la inflación hasta su objetivo del 2%.
Warsh también ofreció una visión mayormente optimista sobre la economía estadounidense, diciendo que las condiciones del mercado laboral eran estables y que las perspectivas de crecimiento podrían haber mejorado. Se mostró optimista sobre la inteligencia artificial, afirmando que EE.UU. está bien posicionado para beneficiarse de esta tecnología, pero advirtió que aún es pronto para saber si la IA resultará finalmente inflacionaria o desinflacionaria.
En el ámbito institucional, el presidente de la Fed reiteró la independencia del banco central y confirmó que la revisión en curso de su marco de comunicaciones y herramientas de política sigue en marcha. También reafirmó su preferencia de larga data por que las tasas de interés sean la principal herramienta de política de la Fed, al tiempo que indicó que cualquier ajuste futuro en la política de balance se considerará cuidadosamente y se comunicará claramente.
En general, los comentarios no aportaron información nueva, pero reafirmaron el mensaje de política de línea dura de la semana pasada. La Fed sigue siendo optimista sobre las perspectivas a medio plazo para la economía estadounidense, aunque el trasfondo global se ha vuelto más incierto. Pero la estabilidad de precios sigue siendo la "prioridad absoluta" para la Fed.