El miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), Olli Rehn, dijo que los daños infligidos a la infraestructura de producción de energía en Oriente Medio podrían tener consecuencias duraderas, incluso después de que termine la fase más intensa del conflicto. Según él, los esfuerzos para reparar y reconstruir estas instalaciones podrían continuar mucho después de la fase aguda de la guerra.
En este contexto, Rehn afirmó que un aumento de la inflación general este año parece inevitable. Sin embargo, subrayó que el impacto a mediano plazo sigue siendo incierto, lo que dificulta evaluar la trayectoria futura de la inflación en la Eurozona.
Con respecto a la política monetaria, Rehn reiteró que las decisiones sobre las tasas de interés nunca están predeterminadas. El BCE continúa enfatizando un enfoque dependiente de los datos al determinar su postura de política.
El responsable de política monetaria también destacó que el conflicto actual subraya la importancia estratégica de la transición verde para Europa. En su opinión, ralentizar esta transición sería "un error grave", argumentando que una mayor independencia energética fortalecería la resiliencia económica y la competitividad del continente a largo plazo.
Los comentarios de Rehn tuvieron poco impacto inmediato en el mercado de divisas. El EUR/USD continúa extendiendo su impulso alcista, marcando una séptima ganancia diaria consecutiva y subiendo un 0.17% el martes para cotizar alrededor de 1.1780 al momento de escribir.
El Banco Central Europeo (BCE), con sede en Frankfurt (Alemania), es el banco de reserva de la zona euro. El BCE fija los tipos de interés y gestiona la política monetaria de la región.
El principal mandato del BCE es mantener la estabilidad de los precios, lo que significa mantener la inflación en torno al 2%. Su principal herramienta para lograrlo es subir o bajar los tipos de interés. Unos tipos de interés relativamente altos suelen traducirse en un Euro más fuerte, y viceversa.
El Consejo de Gobierno del BCE adopta las decisiones de política monetaria en reuniones que se celebran ocho veces al año. Las decisiones las adoptan los directores de los bancos nacionales de la zona del euro y seis miembros permanentes, entre ellos la presidenta del BCE, Christine Lagarde.
En situaciones extremas, el Banco Central Europeo puede poner en marcha una herramienta política denominada Quantitative Easing (relajación cuantitativa). El QE es el proceso por el cual el BCE imprime Euros y los utiliza para comprar activos (normalmente bonos del Estado o de empresas) a bancos y otras instituciones financieras. El resultado suele ser un Euro más débil..
El QE es un último recurso cuando es improbable que una simple bajada de los tipos de interés logre el objetivo de estabilidad de precios. El BCE lo utilizó durante la Gran Crisis Financiera de 2009-11, en 2015 cuando la inflación se mantuvo obstinadamente baja, así como durante la pandemia de coronavirus.
El endurecimiento cuantitativo (QT) es el reverso del QE. Se lleva a cabo después del QE, cuando la recuperación económica está en marcha y la inflación empieza a aumentar. Mientras que en el QE el Banco Central Europeo (BCE) compra bonos del Estado y de empresas a las instituciones financieras para proporcionarles liquidez, en el QT el BCE deja de comprar más bonos y deja de reinvertir el principal que vence de los bonos que ya posee. Suele ser positivo (o alcista) para el Euro.