Dado que la disponibilidad de energía y terrenos para los centros de datos tradicionales es cada vez más limitada, la Patagonia argentina se perfila ahora como una opción más estratégica que remota. Como se señaló en la investigación de Reuters del 7 de septiembre, los desarrolladores están considerando Neuquén y Chubut para grandes centros de datos que puedan aprovechar el clima frío, la energía hidroeléctrica y eólica, además de la energía solar y el gas de Vaca Muerta.
La cuestión crucial ahora es si los sistemas de IA se orientarán hacia regiones con abundancia de energía en lugar de concentrarse en centros energéticos ya establecidos. Si la Patagonia logra convertir sus propuestas en activos funcionales, Argentina podría aprovechar el auge de la infraestructura, cada vez más influenciado por la disponibilidad de electricidad y la geografía.
El efecto de esta presión sobre los mercados consolidados se está haciendodent. Según el informe Global Data Center Trends 2026 de CBRE, la tasa de desocupación en el norte de Virginia ha alcanzado solo el 0,3%, y la empresa prevé que la disponibilidad de energía, las restricciones de la red eléctrica y la resistencia local a la construcción modificarán la selección de nuevos emplazamientos en los principales centros de Norteamérica y Europa.
Simultáneamente, el informe Global Data Centre Outlook de PwC pronostica que el gasto total de capital para infraestructura global de IA alcanzará los 31,6 billones de dólares para 2050, con un gasto anual en centros de datos que aumentará de 800 mil millones de dólares en 2026 a 1,8 billones de dólares a mediados de siglo. Teniendo en cuenta el énfasis que pone PwC, Patagonia es particularmente relevante, ya que la disponibilidad de energía será el factor que más influya en las decisiones sobre la ubicación de las inversiones.
McKinsey ofrece otra perspectiva valiosa, distinguiendo entre mercados con ventaja de oferta y mercados impulsados por la demanda que cuentan con ecosistemas digitales avanzados. Patagonia pertenece a la primera categoría. La tarea de Patagonia no es reemplazar a Northern Virginia, Londres o Singapur, sino atraertracaquellos clientes con cargas de trabajo que consumen grandes cantidades de electricidad, quienes pueden y están dispuestos a trasladar sus datos más lejos de los usuarios finales si se cumplen las condiciones energéticas, de conectividad y financieras.
En Neuquén, Pampa Energía está trabajando en un proyecto en el emplazamiento de su central termoeléctrica Loma de la Lata, que tendrá una capacidad de generación de aproximadamente 500 MW. Los inversionistas están considerando la construcción inicial de una planta piloto con una capacidad de entre 20 y 40 MW, aunque la construcción de la infraestructura eléctrica necesaria para la planta completa de 500 MW costará cerca de 900 millones de dólares.
FlexDomes busca inversores para un proyecto de 1.400 millones de dólares en Neuquén, que comenzaría con 120 MW. Más al sur, Green Capital planea construir un proyecto en Chubut que empezaría con 300 MW y podría alcanzar los 3.000 MW con el tiempo. La empresa está arrendando 501 millas cuadradas de terreno al sur de Trelew para la generación de energía eólica y solar, con el fin de reducir la dependencia de la red eléctrica nacional.

Esas cifras suenan bien en teoría, pero representan planes, no capacidad real. Su verdadero valor dependerá de la disponibilidad de financiación, fibra óptica, transmisión y el compromiso de los clientes.
Las políticas desempeñan un papel fundamental en el sector energético de la Patagonia. El marco RIGI de Argentina ofrece incentivos y estabilidad jurídica para grandes proyectos, mientras que el Decreto 105/2026 extendió el plazo de inscripción un año más, a partir del 8 de julio de 2026. El decreto incluye la inteligencia artificial en la lista de actividades tecnológicas que abarca este régimen.
Actualmente, el proyecto más importante en discusión es Stargate Argentina. OpenAI y Sur Energy firmaron una carta de intención en octubre de 2025 para comenzar a trabajar en lo que se convertiría en el primer proyecto Stargate en Latinoamérica. Las autoridades argentinas estiman que la instalación tendrá capacidad para producir 500 MW de electricidad con una inversión de 25 mil millones de dólares. Cryptopolitan cubrió la noticia sobre la propuesta cuando se dio a conocer.
En aquel entonces, se consideraba el único proyecto de inversión emblemático del país relacionado con la tecnología de IA. El panorama actual es algo diferente, ya que el número de proyectos importantes en el ámbito de los centros de datos, patrocinados por Pampa Energía, FlexDomes y Green Capital, está aumentando, lo que incrementa el potencial de la Patagonia en este sector.
“El proyecto Stargate Argentina representa una oportunidad histórica para el país”, afirmó Emiliano Kargieman, socio de Sur Energy, argumentando que Argentina podría combinar el potencial de las energías renovables con la infraestructura de IA a escala global.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, afirmó que esta iniciativa podría ayudar a Argentina a convertirse en "un centro de IA para toda América Latina"
La ejecución sigue siendo la parte más difícil. El Banco Interamericano de Desarrollo destaca la energía confiable y asequible, la conectividad sólidatronun entorno regulatorio estable como componentes principales para atraer inversiones en centros de datos a América Latina.
Aunque la Patagonia rebosa de energía y cuenta con un entorno regulatorio favorable, su éxito depende en gran medida de su conectividad y financiación. La decisión de seguir adelante con estos proyectos podría sentar undent fuera de Argentina: si alguna parte del gasoducto tiene éxito, demostrará que las zonas ricas en energía, incluso fuera de las ubicaciones tradicionales de los centros de datos, pueden ser una opcióntracpara el procesamiento de macrodatos.
Si resulta que los proyectos fracasan, también aprenderemos una lección importante: la energía barata no equivale a un centro de computación exitoso.
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