La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha vuelto a impulsar la iniciativa para restringir el comercio de acciones entre los legisladores, pero el debate se ha centrado ahora en las criptomonedas. Según informa Associated Press, los legisladores están divididos sobre si la prohibición debería extenderse a las monedas digitales, debido al impacto directo que podría tener en un sector que contribuyó considerablemente a las campañas electorales de los políticos que aspiran a un cargo en 2024, así como en el de varios legisladores en ejercicio que poseen criptomonedas.
La cuestión principal ya no es si unas regulaciones éticas más estrictas son apropiadas para los políticos, sino más bien el límite que dichas regulaciones pueden tener. Politico informa que un esfuerzo bipartidista para exigir el uso de fideicomisos ciegos para los políticos se topó con dificultades en una cuestión: ¿deberían Bitcoin y todas las criptomonedas recibir el mismo trato que las acciones ordinarias?
La congresista Abigail Spanberger, de Virginia, afirma que las criptomonedas deberían clasificarse como tales, ya que los líderes políticos tienen la oportunidad de influir en su precio mediante legislación. El congresista Chip Roy, de Texas, discrepa con ella y declara que las criptomonedas son "un poco diferentes", añadiendo que los legisladores deberían poder utilizar las monedas digitales como protección contra la inflación.
El debate también recuerda a la campaña ética que ya informó Cryptopolitan, la cual incluía la propuesta del representante Bryan Steil de endurecer las regulaciones comerciales del Congreso.
El creciente protagonismo de las criptomonedas en Washington explica por qué este tema genera tanta controversia. Según el Campaign Legal Center, se estima que diez miembros del Congreso en ejercicio poseen entre 750.000 y 2 millones de dólares en criptoactivos. Mientras tanto, las criptomonedas se convirtieron en una de las principales fuentes de financiación política, alcanzando aproximadamente 119 millones de dólares durante las elecciones de 2024, mientras que Politico sugiere que la cifra superó los 160 millones de dólares.
Los críticos argumentan que los legisladores no deberían poder negociar con los mismos activos que regulan. El senador Jon Ossoff ha declarado que los miembros del Congreso no deberían comprar ni vender criptomonedas mientras redactan leyes sobre criptomonedas.
La senadora Cynthia Lummis, conocida por su apoyo a las criptomonedas, ha optado por un enfoque diferente. Según ella, ha depositado voluntariamente sus propias inversiones en criptomonedas en fideicomisos ciegos, pero no cree que esto deba ser obligatorio para todos los legisladores, ya que podría suponer una presión adicional para aquellos políticos con menos recursos financieros.
El Congreso intentó abordar el problema mediante la promulgación de la Ley STOCK en 2012, que prohibía el uso de información privilegiada por parte de los miembros del Congreso y los obligaba a informar sobre sus transacciones en un plazo de 45 días. Sin embargo, esta ley no ha tenido mucho efecto en apaciguar las críticas al respecto.
La multa máxima prevista por la ley por no informar sobre una transacción dentro del plazo establecido es de tan solo 200 dólares, y hasta la fecha no se ha procesado a ningún miembro del Congreso por uso de información privilegiada conforme a esta ley. Además, expertos legales han señalado que la Cláusula de Libertad de Expresión y Debate de la Constitución supone un obstáculo adicional para la aplicación de la ley.
Las investigaciones educativas indican que la ley modificó ciertas prácticas comerciales, pero no eliminó el problema subyacente de los conflictos de intereses. Según un estudio publicado en la Revista Internacional de Economía y Finanzas en 2024, que analizó más de 181.000 transacciones realizadas por miembros del Congreso entre 2004 y 2022, la compra de acciones por parte de los políticos disminuyó después de la promulgación de la Ley STOCK.
Sin embargo, la actividad comercial continuó manteniéndose a un ritmo elevado durante las sesiones del Congreso y en épocas de agitación geopolítica.
Según el Harvard Journal on Legislation, la iniciativa de reforma más reciente gira en torno a la Ley para Restablecer la Confianza en el Congreso, que cuenta con más de 80 copatrocinadores desde su presentación ante la Cámara de Representantes en septiembre de 2025. Este proyecto de ley busca impedir que los políticos, sus cónyuges e hijos dependientes posean o adquieran acciones individuales. La principal incógnita sigue siendo si el proyecto de ley incluirá las criptomonedas.
El proyecto de ley atrajo la atención cuando la revista Harvard Journal on Legislation publicó un informe que indicaba que más de cincuenta legisladores habían realizado más de dos mil transacciones financieras en empresas afectadas por el anuncio de aranceles recíprocos de Donald Trump en los 55 días posteriores a la implementación de la nueva política en febrero de 2025.
No obstante, nuevos hallazgos plantean la problemática de una prohibición totalmaticUn documento de trabajo publicado por Haotian Chen y Bruce Sacerdote en 2026 por la Oficina Nacional de Investigación Económica sugiere que el patrón de las carteras de inversión del Congreso fue similar o incluso menos exitoso que el del mercado general entre 2012 y 2023.
En lugar de debilitar el argumento a favor de la reforma, esta revelación cambia el rumbo del debate. Ya no se trata de si los legisladores logran superar al mercado, sino de si deberían poseer inversiones que podrían verse afectadas por las leyes que aprueban. Quienes abogan por una mayor regulación, incluidas las que podrían aplicarse a las criptomonedas, consideran que salvaguardar la confianza pública es más importante que demostrar ganancias ilícitas.
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