TradingKey - Durante la sesión de negociación asiática del 16 de septiembre, el oro al contado (XAUUSD) subió con rapidez, recuperando la cota de los 4.300 dólares/onza y tocando los 4.340 dólares/onza durante la jornada.
Según los datos de la herramienta CME FedWatch, las expectativas del mercado sobre una subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal se han elevado a alrededor del 92,5%, aunque este resultado ya estaba en gran medida descontado por el dólar estadounidense, los rendimientos de los bonos del Tesoro y los precios del oro. A medida que el dólar estadounidense hace una pausa tras sus recientes ganancias y algunos vendedores en corto recogen beneficios antes de la decisión sobre los tipos de interés, los precios del oro han encontrado cierto margen para rebotar.

Fuente: TradingView
En la actualidad, la clave de la trayectoria a corto plazo del oro ya no radica únicamente en si se subirán o no los tipos, sino en qué señales de política monetaria transmita la Reserva Federal en su decisión sobre los tipos de interés. Si el presidente Warsh presenta esta subida de tipos como una respuesta a las presiones inflacionistas derivadas del aumento de los precios del petróleo, el mercado podría considerar que el impacto de esta subida es limitado, y los precios del oro podrían estabilizarse. Por el contrario, si el lenguaje de su discurso indica un mayor endurecimiento de las condiciones monetarias, el dólar estadounidense y los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían volver a fortalecerse, lo que ejercería presión sobre los precios del oro.
Mientras tanto, las tensiones en Oriente Medio siguen ofreciendo al oro un respaldo como activo refugio. Ante la afectación en las operaciones del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí y las interrupciones en el transporte de energía a través del estrecho de Ormuz, al mercado le preocupa, por un lado, que el conflicto geopolítico impulse la demanda de refugio seguro y, por otro, que el encarecimiento de la energía alimente aún más la inflación. El aumento simultáneo del sentimiento de refugio seguro y de las expectativas de inflación ha añadido complejidad al recorrido a corto plazo del oro, lo que sugiere que los precios del oro podrían continuar fluctuando en un amplio rango.
Dado que los factores de política monetaria y geopolíticos continúan tirando en direcciones opuestas, la tesis a largo plazo sobre el oro se mantiene en gran medida inalterada. A pesar del aumento de la volatilidad de los precios en los últimos días, diversas instituciones siguen mostrando optimismo respecto a la demanda de asignación de oro a medio y largo plazo.
Goldman Sachs mantuvo recientemente su previsión de referencia según la cual el oro alcanzará los 4.900 dólares/onza a finales de 2026, destacando que aún hay margen para nuevas revisiones al alza. Su argumento principal reside en el incremento constante de las reservas de oro por parte de los bancos centrales mundiales y en la recuperación gradual de la demanda de los inversores de ETF de oro.