El Banco de Canadá (BoC) mantuvo sin cambios su tasa de interés nocturna en el 2.25%, como se esperaba ampliamente, pero transmitió un mensaje más cauteloso a medida que aumentaban los riesgos para la inflación y se volvía más difícil evaluar la recuperación. El gobernador Tiff Macklem afirmó que podrían ser necesarias múltiples subidas de tasas si la inflación seguía siendo un problema, al tiempo que subrayó que las decisiones se guiarían por las perspectivas de inflación y los riesgos que las rodean.
El comunicado del banco destacó una combinación difícil de una demanda laboral moderada, un exceso de oferta persistente y una creciente incertidumbre sobre la sostenibilidad del repunte económico. Los nuevos aranceles estadounidenses y la amenaza de nuevas medidas comerciales están nublando las perspectivas de crecimiento, mientras que el conflicto en curso en Oriente Medio mantiene los precios de la energía más altos durante más tiempo.
Macklem reconoció que la inflación era demasiado alta, aunque señaló que el aumento estaba fuertemente concentrado en los precios de la gasolina y el petróleo. La cuestión clave para los responsables de las políticas es durante cuánto tiempo se mantendrán elevados los precios de la energía y hasta dónde subirán. La tolerancia del BoC a una inflación más alta es limitada, y el banco sigue preparado para ajustar la política monetaria a medida que los riesgos cambien.
Macklem fue explícito al afirmar que podrían ser necesarias múltiples subidas de tasas si la inflación se convertía en un problema más generalizado. Sin embargo, no presentó esto como el escenario central, sino que hizo hincapié en que las decisiones futuras dependerían de las previsiones de inflación y de los riesgos que las rodean. Rogers añadió que la política monetaria no podía responder a un único riesgo o a un dato aislado.
También se abordó la reciente venta masiva en el mercado de bonos. Macklem afirmó que los rendimientos de los bonos globales se estaban trasladando a Canadá, mientras que Rogers describió el movimiento como una reevaluación del riesgo, en lugar de una señal de liquidez menguante, disfunción o inestabilidad financiera. Esta distinción permite al BoC vigilar las condiciones del mercado sin considerar el movimiento del mercado de bonos como una emergencia política inmediata.
En definitiva
El BoC mantuvo las tasas sin cambios con una postura cautelosamente de línea dura. Mantuvo las tasas sin cambios porque la holgura económica y la incertidumbre comercial aconsejan paciencia, pero el mensaje sobre la inflación se ha vuelto menos tranquilizador. La advertencia de Macklem de que podrían ser necesarias múltiples subidas significa que un nuevo ciclo de endurecimiento sigue siendo una posibilidad real si los precios del petróleo se mantienen elevados o las presiones sobre los precios se amplían más allá de la energía.