El Yen japonés (JPY) recorta algunas pérdidas durante la sesión europea del lunes, mientras el Dólar estadounidense (USD) retrocede frente a sus principales pares, con el polvo de la reunión de Jackson Hole asentándose. El par USD/JPY ha retrocedido a la zona de 159.50 al momento de escribir, desde los máximos del viernes en 160.20, aunque el aumento de las tensiones en Irán y el repunte de los precios del Petróleo mantienen moderado el apetito por el riesgo.
El Dólar estadounidense subió en general el viernes, ya que el presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, adoptó un tono inesperadamente agresivo, afirmando que el banco central debería centrarse en los precios y que los responsables de la política tienen "trabajo por hacer" para devolver la inflación al objetivo del banco del 2%.
Los inversores interpretaron esos comentarios como una clara señal de una subida de tasas de interés en septiembre, pero los mercados están cuestionando esa visión el lunes.
Según TD Securities, un "repunte duradero del USD" dependerá de "un mayor seguimiento de la política monetaria y una nueva mejora de los datos estadounidenses", y los inversores ahora esperan el informe de las Nóminas no Agrícolas (NFP) previsto para el próximo viernes y los datos de inflación de la próxima semana para obtener confirmación.
Los expertos señalan que "mientras las tasas estadounidenses asimilan las actualizaciones del programa de recompra del Tesoro, la curva sigue siendo más plana y la prima por plazo ha disminuido", lo que subraya un trasfondo cauteloso para las tasas. En este contexto, los analistas de TD Securities consideran que "una cifra más sólida (en las NFP) probablemente provoque una reacción más acusada que un informe de empleo moderado", lo que sugiere que los datos del mercado laboral podrían ser un catalizador clave para los movimientos del Dólar a corto plazo.
En Japón, las cifras preliminares revelaron que la producción industrial aumentó un 0.1% en julio, frente a las expectativas de una contracción del 0.6% y después de un salto del 1.9% en junio. Al mismo tiempo, los datos publicados por el Ministerio de Finanzas japonés mostraron que el comercio minorista aumentó un 4% interanual en julio, superando también las expectativas de un incremento del 3.0%.
Estas cifras refuerzan el argumento de que el Banco de Japón (BoJ) subirá las tasas de interés en septiembre. Los comentarios del vicegobernador del BoJ, Ryozo Himino, y la presión del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Beseent, apuntan en esa dirección. Sin embargo, los repuntes del Yen siguen siendo limitados, ya que la amplia brecha entre las tasas de interés del BoJ y las de la mayoría de los principales bancos centrales, así como las preocupaciones del mercado por la frágil estabilidad fiscal de Japón, siguen actuando como obstáculos para una recuperación significativa del Yen.
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El Yen japonés (JPY) es una de las divisas más negociadas del mundo. Su valor viene determinado en líneas generales por la marcha de la economía japonesa, pero más concretamente por la política del Banco de Japón, el diferencial entre los rendimientos de los bonos japoneses y estadounidenses o el sentimiento de riesgo entre los operadores, entre otros factores.
Uno de los mandatos del Banco de Japón es el control de divisas, por lo que sus movimientos son clave para el Yen. El BoJ ha intervenido directamente en los mercados de divisas en ocasiones, generalmente para bajar el valor del Yen, aunque se abstiene de hacerlo a menudo debido a las preocupaciones políticas de sus principales socios comerciales. La actual política monetaria ultralaxa del BoJ, basada en estímulos masivos a la economía, ha provocado la depreciación del Yen frente a sus principales pares monetarios. Este proceso se ha exacerbado más recientemente debido a una creciente divergencia de políticas entre el Banco de Japón y otros bancos centrales principales, que han optado por aumentar bruscamente los tipos de interés para luchar contra niveles de inflación de décadas.
La postura del Banco de Japón de mantener una política monetaria ultralaxa ha provocado un aumento de la divergencia política con otros bancos centrales, en particular con la Reserva Federal estadounidense. Esto favorece la ampliación del diferencial entre los bonos estadounidenses y japoneses a 10 años, lo que favorece al Dólar frente al Yen.
El Yen japonés suele considerarse una inversión de refugio seguro. Esto significa que en tiempos de tensión en los mercados, los inversores son más propensos a poner su dinero en la moneda japonesa debido a su supuesta fiabilidad y estabilidad. En épocas turbulentas, es probable que el Yen se revalorice frente a otras divisas en las que se considera más arriesgado invertir.